SAMAEL AUN WEOR
Es el Quinto Ángel del Apocalipsis, el Budha Maitreya
y Kalki Avatara de la Era de Acuario y Presidente Fundador del Movimiento
Gnóstico Cristiano Universal como Escuela Iniciática Práctica de los Misterios
Gnósticos. Autor de más de cien obras escritas que contienen la enseñanza
Gnóstica y de numerosas cátedras herméticas y públicas. Su Doctrina, es LA
DOCTRINA DE LA VÍA DIRECTA, la de la ENCARNACIÓN DEL CRISTO INTIMO AQUÍ Y
AHORA. Él es el fiel depositario de los sublimes arcanos de la Alquimia, los
que, por orden del Padre de todas las Luces, ha develado y entregado a toda
la humanidad, SAMAEL AUN WEOR es el CRISTO ROJO DE ACUARIO, y el SUPERHOMBRE
DEL SIGLO XX.
Llegando a la imponente metrópoli de México D.F., y
procedentes de aquellas otras bellísimas tierras del Canadá, hubimos de
ponemos en contacto con el Venerable Maestro Samael. La cita se fijó para el
próximo día a las ocho de la noche. Fue el cuatro de febrero de 1976. Al llegar
a su residencia, lo hallamos vestido sencillo pero muy decorosamente. Con su
amable sonrisa, nos invitó a pasar. Resonaban festivamente en el amplificador,
los valses de Straus.
Acompañados de otra dama, mi esposa, mi pequeño hijo
y mi persona, pasamos el umbral de tan espléndida morada. Entre muchas otras
cosas maravillosas, nos dijo:
—Me alegra mucho que hayan venido-.
Hace un año — continuó — que físicamente debí haber
muerto.
Por aquella época tenía el Maestro 59 años y parecía
tener unos 45.
Más, como quiera que aún no he terminado la Gran Obra,
hubiera por tal motivo quedado estancado. Afortunadamente recordé, que por
allá en Egipto, en la época de los faraones, hace unos cuatro mil años, dejé
una momia. El cuerpo de aquella momia quedó intacto sin que se le extrajeran
sus vísceras, gracias a ciertos procedimientos mágicos que conocían a fondo
los antiguos Iniciados Egipcios. Fue entonces como apelé a un proceso de Alta
Magia, que se conoce con el nombre de intercambio atómico
Bio-Electro-Magnético.
Como quiera que no entendíamos bien de qué se trataba,
el Maestro aclaro:
—Es un intercambio atómico. Mientras de aquí de mi
cabeza, partía un átomo hacia la momia de Egipto, a su vez, de la cabeza de la
momia salía otro átomo hacia mi cabeza aquí en México. Y así, este proceso se
sucedía ininterrumpidamente, matemáticamente. Ahora ya toda mi cabeza está
totalmente conformada por los átomos de la cabeza de la momia. Esta cabeza que
ustedes ven aquí es la de la momia. Así, pues, que ustedes están conversando
con un cadáver, pues, hace un año, morí en vida. Puede decirse que tengo un
año de vida.
De casetes grabados de su viva voz extraemos lo
siguiente:
“Les soy sincero a ustedes, yo soy un hombre que está
viviendo más allá de lo normal. Ustedes, dirán que ¡cómo es posible! Si se los
puntualizo, el cerebro que estoy utilizando para pensar estuvo cuatro mil años
en un sarcófago en Egipto. Yo dejé el cuerpo vivo cuando me tocó vivir en la
dinastía de los faraones. Nací en Egipto pero no morí en Egipto. Mi cuerpo pasó
a un sarcófago; ese cuerpo allí vivo lo puse en estado de catalepsia. Digo
catalepsia para que ustedes me entiendan, pero es una ciencia más antigua que la
catalepsia.”
— ¿Usted era Iniciado en ese momento?
“He sido Iniciado desde hace varios Mahamvantaras.”
¿Usted contribuyó a la creación de la Tierra junto con
los Cosmocratores?
“Estuve con los Cosmocratores desde la aurora, desde
el momento en que la Tierra surgió del Caos.” (El Venerable Maestro Samael Aun
Weor, es la Mónada Planetaria de Marte encarnada en humano cuerpo, es el Quinto
de los Siete Cosmocratores.)
“Bueno, les estoy contando lo de Egipto. Mi cuerpo
quedó allí en catalepsia, está en la cripta subterránea, hace como cuatro mil y
tantos años, desde la época de Kefren, pero por esta época, en pleno siglo XX,
me estoy revistiendo con este cuerpo mediante el intercambio atómico. Los
átomos de este cuerpo están pasando al cuerpo egipcio y los átomos del cuerpo
egipcio están pasando a éste... Por lo menos pueden estar seguros que esta
cabeza que ustedes ven ya es la egipcia.”
“El otro día estaba en una conferencia y hubo gente
que me distinguieron como egipcio, ya la cabeza es la misma que estuvo entre el
sarcófago, el resto del cuerpo, pues está cambiando, las viseras todo En este
momento soy la muerte ¿Por qué?, Porque el cuerpo que tenía Víctor Manuel
Gómez, ese cuerpo ya está en proceso de desintegración, sus átomos están
pasando a un sepulcro, y los átomos de aquél están pasando acá”.
¿Y, esos los podría volver a revivir?
“Pues, ese cuerpo de Víctor Manuel Gómez (su parte
atómica) no queda muerto, queda vivo, pero con las funciones orgánicas en
suspenso. De manera que si ustedes observan cuidadosamente cierta apariencia
aquí, pues hace que la gente no se me acerque, pero realmente soy la muerte.
Los antiguos egipcios cultivamos una ciencia que los modernos ni remotamente
sospechan. Esta ciencia nos ha permitido a nosotros conservar nuestro cuerpo
físico, poder existir y salir con nuestro cuerpo desde el sepulcro para afuera,
para vivir entre los mortales en pleno Siglo XX. No quiero decir que todos los
compañeros de esa época hicieron lo mismo, pero sí existimos un grupo de Hombres
que dejamos nuestros cuerpos vivos entre el sepulcro muy bien sellado.”
En una de sus últimas obras (“Misterios Mayas”), dice
el V. M. Samael lo siguiente:
“Hay dos clases de momias: las momias vivas y las
momias muertas. Las momias muertas se conocen porque las vísceras han sido
colocadas en vasos de alabastro. Las
momias vivas, aún ahora en pleno siglo XX, siguen vivas.
“No está de más decirles que yo mismo, cuando viví en
Egipto, en una época pasada, durante la dinastía de Kefren, pasé por
esos procesos.”
“Mi cuerpo físico fue dejado a voluntad en estado de
catalepsia. Ese cuerpo pasó a un sarcófago y fue colocado dentro de una
cripta, pero vivo, y todavía conservo ese cuerpo egipcio vivo. Con ese cuerpo
egipcio seguiré cumpliendo la misión que se me ha confiado. De lo contrario,
¿cómo? Actualmente soy un hombre como de sesenta años. Para poder hacer la
labor en toda Europa, en toda Asia, ¿cómo la haría? Suponiendo veinte años en
Europa y treinta años en Asia, llegaría como un viejecito..., para hacer una
revolución espiritual, ¿con qué tiempo? Ya no habría tiempo. La única forma es tomar ese vehículo físico
momificado para continuar trabajando en la Gran obra.”
Maestro, ¿usted tiene que perder ese cuerpo físico
actual?
“Ya parte
está perdido. Claro está que existe un tipo de reencarnación que es desconocida
para muchos seudo-esoteristas y seudo-ocultistas; en esoterismo se llama
Re-Encarnación YAO, es decir, en
vida.”
“El intercambio atómico permite la reencarnación del
iniciado egipcio en una momia que haya
tenido. Esto es desconocido para
los sabios de esta época. Es
claro que el intercambio atómico con una momia, da por resultado que viene uno a quedar con su vehículo
vivificado, máxime si la momia
está viva.”
“Si yo cambio mis átomos
actuales, con los
átomos de ese cuerpo momificado,
quedo con ese cuerpo momificado
en vivo y en pleno Siglo XX. Claro que hablamos de la Re-encarnificación;
en YAO; así se llama en Ciencia
Sagrada.”
“Con este intercambio atómico,
no hay necesidad de pasar por
esos estados en que se tiene que
dejar el cuerpo físico y esperar varios años para volver a re-encarnificar; eso es un trabajo dificilísimo”
“La Re-Encarnación en YAO es
altamente científica, y pertenece a la parte más elevada de
la Física Atómica.”
“Tal reencarnación en YAO no
sería posible si no
se conocieran los HACHIN. ¿Y qué
son los HACHIN? Pues son las
Almas Ígneas o partículas ígneas que existen
en cada átomo. Esas Almas Ígneas
o CONCIENCIAS ATÓMICAS, son obedientes.”
“Es la Cuarta Vertical (la cuarta dimensión) la que
sirve para que los principios ígneos o
HACHIN puedan transportar instantáneamente a los átomos de un
lugar a otro por remoto que
sea.”
“La Alta Física Nuclear es desconocida para los
sabios actuales. Cuando los antiguos sabios egipcios momificaban sus cuerpos
con el objeto de alcanzar la inmortalidad más tarde, hacían alusión a esto que
hoy aclaro.”
“Muchas gentes de estos tiempos que ahora andan por
aquí, por allá y acullá, tuvieron vehículos físicos en la antigua tierra de los
faraones, y si ellos marcharan por el camino de las Santas Revalorizaciones del
SER, podrían llegar a adquirir la inmortalidad aquí y ahora mismo, mediante el
intercambio atómico de la alta física nuclear, desconocida para los sabios y
físicos atómicos de este Siglo XX.”
Gracias a este procedimiento Mágico de ALTA FÍSICA
NUCLEAR, el V. M. SAMAEL AUN WEOR, pudo continuar su trabajo Alquímico hasta
perfeccionar la PIEDRA FILOSOFAL. Fue así como en el año de 1977 nos dijo:
“En estos precisos instantes, mi Señor Interior
Profundo, está en su Santo Sepulcro. En el año de 1978, mi Señor Interior
Profundo, resucitará en mí y yo en ÉL para poder hacer la gigantesca OBRA que
hay que hacer por la humanidad. Y será ÉL, el que la haga, y no mi insignificante
persona que no es sino un instrumento. Pero, ÉL en sí, es perfecto y ÉL la
hace porque ÉL es perfecto. De manera que doy testimonio de lo que me consta,
de lo que he vivido.”
Posteriormente, el Venerable Maestro SAMAEL AUN WEOR,
culminó la GRAN OBRA ALQUIMICA, y fue así como hubo de pasar por el proceso de
Muerte y Resurrección, matando así a la muerte con la misma muerte por toda una
eternidad. Su proceso de desencarnación sucedió el 24 de Diciembre de 1977,
cerca a las 12 de la noche. La placa de su carroza mortuoria, sin haberse
elegido programadamente, tenía las Iniciales AUM.
Casi dos años después, en la “Asamblea Extraordinaria
Nacional”, realizada entre el 29 de Junio y el 1 de Julio de 1979, en el
Palacio de Convenciones y Exposiciones de la ciudad de Medellín, Antioquia,
Colombia, organizada por el Movimiento Gnóstico Cristiano Universal de
Colombia, sucedió algo maravilloso.
Esta Asamblea estuvo presidida por el Venerable
Maestro Rabolú, quien es uno de los 42 Jueces del Karma de la Justicia Objetiva
Divina, y en quien depositara el V. M. Samael Aun Weor, el cuidado y guía del
Movimiento Gnóstico Cristiano Universal. Dicho sea de paso, el V. M. Rabolú,
está por esta época culminando también los procesos de su GRAN OBRA ALQUIMICA.
Algo insólito sucede en aquella Asamblea memorable.
Resumámoslo con las siguientes palabras:
A la entrada del local de la Asamblea, — a la que
asistieron más de tres mil miembros activos del Movimiento Gnóstico Cristiano
Universal de Colombia —estaba el V. M. SAMAEL AUN WEOR con su cuerpo inmortal,
con aquel cuerpo de la momia que tuviera en Egipto hace unos cuatro mil años.
Allí estaba el Maestro Samael con su cuerpo resurrecto el cual tiene una
apariencia de unos 40 a 45 años.
Es lógico que nadie lo identificó, a excepción del V.
M. Rabolú, que ya le conoce muy bien, puesto que el cuerpo de la momia, es
diferente al que el Maestro Samael tenía en México.
Allí, en aquella Asamblea, — sin que de ello se
percatara la hermandad gnóstica — el V. M. Samael le entregó al V. M. Rabolú
una PESADA CRUZ DE ORO, con lo cual quedó establecido que el V. M. Rabolú
también estaba ya en el mismo camino del V. M. Samael Aun Weor.
En cierta ocasión, un grupo de inquietos aspirantes a
la Gnosis, le preguntaron al V. M. Rabolú dónde se encontraba realmente el V.
M. Samael. Y el V. M. Rabolú respondió de la siguiente manera:
“Él ocupó directamente la momia que tenía guardada. O
sea, por ejemplo, en estos momentos él está con su momia, trabajando,
moviéndose. O sea que él no está desencarnado como creen muchas personas, él
tiene su otro cuerpo. YO ME ENTREVISTE CON ÉL, ya tiene su momia, está
trabajando con su momia, actuando como cualquier persona normal. Está en el
Viejo Mundo, o sea, por allá en el Tibet y usa su turbante estilo tibetano. De
modo que para mí, él no dejó de trabajar. Él cogió su otro cuerpo, se lo puso,
y, ¡adelante! Es un tipo de combate, es un Maestro de batalla que no se está
quieto un momento.”
Nota: Los HACHIN (ASHIM) son las Almas del Fuego o
Coro Angélico de Malchut, según la Kábala Hebraica.
LA CONCIENCIA ATÓMICA
La Ciencia Materialista — La Ciencia Alquímica
En cierta ocasión, en una conferencia afirmé que,
gran parte de los postulados de la llamada ciencia materialista, serían las
mentiras del mañana, y no faltó quien, armas en ristre, saliera a defender su
posición contraria a mi afirmación. Más, no soy el único, ni el primero, ni
el último en afirmarlo:
“Oímos decir que la idea de la Piedra Filosofal fue un
error, pero todas nuestras opiniones han partido de errores, y lo que hoy
consideramos como la verdad en química, quizá será mañana reconocido como una
falacia.”
J.VON LIEBIG,
FAMILIAR LETTERS IN CHEMISTRY
La “Botánica”, por ejemplo, considerada la rama de la
ciencia que estudia a los vegetales, es otro término mal empleado. Entre los
griegos antiguos, los “Botane” eran, literalmente “los habitantes de la
hierba”, o sea, las inteligencias elementales o almas de las plantas. De esta
manera, la “Botánica” debería ser, en rigurosa ciencia, el estudio de los
habitantes de la hierba y no únicamente el estudio de estas últimas.
Si, en rigurosa acepción académica, la ciencia
materialista es: “Conocimiento EXACTO y razonado de ciertas cosas”, no podría,
pues, errar, siendo un “conocimiento exacto”. Y, si, errar, es, castizamente,
sinónimo de mentir, y, por otra parte, la ciencia materialista que significa
“conocimiento exacto”, ha errado en innumerables ocasiones, es mentirosa,
falsa y demasiado orgullosa, pues no acepta sus propios errores, los justifica
de mil maneras.
¡Ciencia sin Conciencia! ¡Qué ocurrencia!
Lo mismo valga para el científico Inconsciente.
Desde el momento en que la llamada ciencia se divorció
de los principios místicos y filosóficos, le quitó el alma a la investigación.
Las matemáticas, llamada “ciencia exacta”, ¿no tuvo en
uno de sus padres al Divino Pitágoras, tan enunciado en nuestras aulas
docentes? Y, se nos dice en estas que fue el descubridor de la tabla de
multiplicar, del sistema decimal y del teorema que lleva su nombre, Y, ¿qué
estudioso negaría que fue un gran filósofo y místico en todo el sentido de la
palabra?
¿Qué diríamos de Paracelso, uno de los fundadores de
la medicina experimental, descubridor de la existencia del cinc como metal
independiente y definió la toxicidad del arsénico, señalando, además la
eficacia terapéutica antiluética del precipitado rojo de mercurio? Y Paracelso
fue uno de los promotores de la Alquimia Mística, la que propone una
verdadera transformación de la persona, en la persona.
Alberto Magno (Alquimista) fue el primero en preparar
la potasa cáustica y en desentrañar la composición del cinabrio (sulfuro de
mercurio) Basilio Valentín (Alquimista) descubrió, además del antimonio, los
ácidos clorhídrico y sulfúrico.
Actualmente es ya bastante famoso el gran físico
nuclear y Alquimista conocido con el nombre de Fulcanelli, cuyas dos obras (El
Misterio de las Catedrales y Las Moradas Filosófales) aparecieron
respectivamente en 1926 y 1930
Trascribiré a continuación lo que Louis Pawels
describe en su obra “El Retorno de los Brujos”, sobre una entrevista que su
amigo Jacques Bergier tuvo en 1937 con el Adepto Fulcanelli:
A petición de André Helbronner (notable físico nuclear
francés), mi amigo (Jacques Bergier, asistente de Helbronner) se entrevistó
con el misterioso personaje en el prosaico escenario de un laboratorio de
ensayos de la Sociedad del Gas, de París. He aquí, exactamente, su
conversación:
“Monsieur André Helbronner, del que tengo entendido
que es usted ayudante, anda buscando la energía nuclear. Monsieur Helbronner
ha tenido la amabilidad de ponerme al corriente de algunos de los resultados
obtenidos, especialmente de la aparición de la radioactividad correspondiente
al Polonio, cuando un hilo de Bismuto es volatilizado por una descarga
eléctrica en el seno del deuterio a alta presión. Están ustedes muy cerca del
éxito, al igual que algunos otros sabios contemporáneos. ¿Me permite usted que
le ponga en guardia? Los trabajos a que se dedican ustedes y sus semejantes son
terriblemente peligrosos. Y no son sólo ustedes los que están en peligro, sino
también la Humanidad entera. La liberación de la energía nuclear es más fácil
de lo que piensa. Y la radiactividad superficial producida puede envenenar la
atmósfera del Planeta en algunos años. Además, pueden fabricarse explosivos
atómicos con algunos gramos de metal y arrasar ciudades enteras. Se lo digo
claramente: los alquimistas lo saben desde hace mucho tiempo”.
Bergier se dispuso a Interrumpirle, protestando. ¡Los
alquimistas y la física moderna! Iba a prorrumpir en sarcasmos, cuando el otro
lo atajó:
“Ya sé lo que va a decirme: los alquimistas no
conocían la estructura del núcleo, no conocían la electricidad, no tenían
ningún medio de detección. No pudieron, pues, realizar ninguna transmutación,
no pudieron, pues, liberar jamás la energía nuclear. No intentaré demostrarle
lo que voy a decirle ahora, pero le ruego que lo repita a Monsieur Helbronner:
bastan ciertas disposiciones geométricas de materiales extremadamente puros
para desencadenar las fuerzas atómicas, sin necesidad de utilizar la
electricidad o la técnica del vacío. Y ahora me limitaré a leerle unas breves
líneas”.
El hombre tomó de encima de su escritorio la obra de
Fréderic Soddy, L’interprétation du
Radium, la abrió y leyó:
“Pienso que existieron en el pasado civilizaciones que
conocieron la energía del átomo y que fueron totalmente destruidas por el mal
uso de esta energía”.
Después prosiguió:
“Le ruego que admita que algunas técnicas parciales
han sobrevivido. Le pido también que reflexione sobre el hecho de que los
alquimistas mezclaban preocupaciones morales y religiosas con sus experimentos,
mientras que la Física moderna nació en el siglo XVIII de la diversión de
algunos señores y de algunos ricos libertinos. CIENCIA SIN CONCIENCIA...”
He creído que hacía bien advirtiendo a algunos
investigadores, aquí y allá, pero no tengo la menor esperanza de que mi
advertencia fructifique. Por lo demás, no necesito la esperanza.
Bergier se permitió hacer una pregunta:
“— Si usted mismo es alquimista, señor, no puedo creer
que emplee su tiempo en el intento de fabricar oro, como Dunikovski o el doctor
Miethe. Desde hace un año, estoy tratando de documentarme sobre la alquimia y
sólo he tropezado con charlatanes o con interpretaciones que me parecen
fantásticas”. ¿Podría usted, señor, decirme en qué consisten sus
investigaciones?
“— Me pide usted que resuma en cuatro minutos cuatro
mil años de filosofía y los esfuerzos de toda mi vida. Me pide, además, que le
traduzca en lenguaje claro conceptos que no admiten el lenguaje claro. Puedo,
no obstante, decirle esto: no ignora usted que, en la Ciencia Oficial hoy en
progreso, el papel del observador es cada vez más importante. La relatividad,
el principio de incertidumbre, muestran hasta qué punto interviene hoy el
observador en los fenómenos. El secreto de la alquimia es éste: existe un
medio de manipular la materia y la energía de manera que se produzca lo que los
científicos contemporáneos llamarían un campo de fuerza. Este campo de fuerza,
actúa sobre el observador y le coloca en una situación privilegiada frente al
Universo. Desde este punto privilegiado tiene acceso a realidades que el
espacio y el tiempo, la materia y la energía, suelen ocultarnos. Es lo que
nosotros llamamos la Gran Obra.”
Pero, ¿y la piedra filosofal? ¿Y la fabricación del
oro?
“Esto no es más que aplicaciones, casos particulares.
LO ESENCIAL NO ES LA TRASMUTACIÓN DE LOS
METALES, SINO LA DEL PROPIO EXPERIMENTADOR. ES UN SECRETO ANTIGUO QUE VARIOS
HOMBRES ENCONTRARAN TODOS LOS SIGLOS”.
¿Y en qué se convierten entonces?
“Tal vez algún día lo sabrá”.
“Mi amigo no vería nunca más a aquel hombre, que dejó
un rastro imborrable bajo el nombre de Fulcanelli. Todo lo que sabemos de él
es que sobrevivió a la guerra y desapareció completamente después de la
Liberación. Todas las gestiones para encontrarlo fracasaron. Estas gestiones
fueron bien reales, pues las llevó a cabo la comisión “Alsos”, patrocinada por
la CIA americana, que, después de 1945, tenía órdenes muy estrictas de
encontrar a todos los que hubiesen tenido relación alguna con la ciencia
atómica en Europa. Bergier fue llamado a declarar, pero no pudo proporcionar
ninguna pista al comandante que lo interrogó. Este le permitió examinar el
primer documento conocido sobre la utilización militar del átomo. Jacques
Bergier comprobó entonces que se había descrito perfectamente la pila atómica
como “una estructuración geométrica de sustancias extremadamente puras” y que,
por otra parte, ese mecanismo no requería la electricidad ni la técnica del
vacío, tal como lo había predicho Fulcanelli. El informe acababa exponiendo la
posibilidad de que se produjera una contaminación atmosférica susceptible a
extenderse a todo el Planeta. Se comprende que tanto Bergier como los
oficiales americanos desearan encontrar a un hombre cuya existencia era una
prueba fehaciente de que la ciencia alquímica llevaba muchas décadas de
ventaja a la ciencia oficial. Y si Fulcanelli ocupaba una posición tan
ventajosa respecto a los conocimientos atómicos, también debería estar bien
informado sobre muchos otros asuntos, y tal vez por eso fueran vanas todas las
pesquisas”.
Para reflexión de nuestros lectores, veamos a qué
conclusión científica llegó uno de los más grandes sabios de la época,
Einstein, según entrevista personal que Giovanni Papini consignara en su obra
“GOG”.
Einstein se ha resignado a recibirme porque le he
hecho saber que le tenía reservada la suma de 100.000 marcos, con destino a la
Universidad de Jerusalén (Monte Scopus)
Le encontré tocando el violín. (Tiene, en efecto, una
verdadera cabeza de músico.) Al verme, dejó el arco y comenzó a interrogarme.
—¿Es usted matemático?
— No.
—¿Es físico?
— No.
—¿Es astrónomo?
— No.
—¿Es ingeniero?
— No.
—¿Es filósofo?
— No.
—¿Es músico?
— No.
—¿Es periodista?
— No.
—¿Es israelita?
— Tampoco.
— Entonces, ¿por qué desea tanto hablarme? ¿Y por qué
ha hecho un donativo tan espléndido a la Universidad hebrea de Palestina?
— Soy un ignorante que desea instruirse y mi donativo
no es más que un pretexto para ser admitido y escuchado.
Einstein me perforó con sus ojos negros de artista y
pareció reflexionar.
— Le estoy agradecido por el donativo y por la
confianza que tiene en mí. Debe convenir, sin embargo, que decirle algo de mis
estudios es casi imposible si usted, como dice, no conoce ni las matemáticas ni
la física. Yo estoy habituado a proceder con fórmulas que son incomprensibles
para los no iniciados, y hasta entre los iniciados son poquísimos los que han
conseguido comprenderlas de un modo perfecto. Tenga, pues, la bondad de
excusarme...
— No puedo creer — contesté — que un hombre de genio
no consiga explicarse con las palabras corrientes. Y mi ignorancia no está,
sin embargo, tan absolutamente desprovista de Intuición...
— Su modestia — repuso Einstein — y su buena voluntad
merecen que haga violencia a mis costumbres. Si algún punto le parece oscuro,
le ruego desde ahora que me excuse. No le hablaré de las dos relatividades
formuladas por mí: eso ya es una cosa vieja que puede encontrarse en centenares
de libros. Le diré algo sobre la dirección actual de mi pensamiento.
“Por naturaleza soy enemigo de las dualidades. Dos
fenómenos o dos conceptos que parecen opuestos o diversos, me ofenden. Mi
mente tiene un objetivo máximo: Suprimir las diferencias. Obrando así
permanezco fiel al espíritu de la conciencia que, desde el tiempo de los
griegos, ha inspirado siempre a la unidad. En la vida y en el arte, si se fija
usted bien, ocurre lo mismo. El amor tiende a hacer de dos personas un solo
ser. La poesía, con el uso perpetuo de la metáfora, que asimila objetos
diversos, presupone la identidad de todas las cosas.
“En las ciencias este proceso de unificación ha realizado
un paso gigantesco. La astronomía, desde el tiempo de Galileo y de Newton, se
ha convertido en una parte de la física. Riemann, el verdadero creador de la
geometría no Euclidiana, ha reducido la geometría clásica a la física; las
investigaciones de Nernst y de Max Boro han hecho de la química un capítulo de
la física; y como Loeb ha reducido la biología a hechos químicos, es fácil
deducir que incluso ésta no es, en el fondo, más que un párrafo de la física.
Pero en la física existían, hasta hace poco tiempo, datos que parecían
irreductibles, manifestaciones distintas de una entidad o de grupos de
fenómenos. Como, por ejemplo, el tiempo y el espacio; la masa inerte y la masa
pesada, esto es, sujeta a la gravitación; y los fenómenos eléctricos y los magnéticos,
a su vez diversos de los de la luz. En estos últimos años estas manifestaciones
se han desvanecido y estas distinciones han sido suprimidas. No solamente, como
recordará he demostrado que el espacio absoluto y el tiempo universal carecen
de sentido, si no que he deducido que el espacio y el tiempo son aspectos
indisolubles de una sola realidad. Desde hace mucho tiempo, Faraday había
establecido la identidad de los fenómenos eléctricos y de los magnéticos, y más
tarde, los experimentos de Maxwell y Lorenz han asimilado la luz del
electromagnetismo. Permanecían, pues, opuestos, en la física moderna, sólo dos
campos: El campo de la gravitación y el campo electromagnético. Pero he
conseguido, finalmente, demostrar que también estos constituyen dos aspectos de
una realidad única. Es mi último descubrimiento: La teoría del campo unitario.
Ahora, espacio, tiempo, materia, energía, luz, electricidad, inercia,
gravitación, no son mas que nombres diversos de una misma homogénea actividad.
Todas las ciencias se reducen a la física, y la física se puede ahora reducir a
una sola fórmula. Esta fórmula, traducida al lenguaje vulgar, diría poco más o
menos así: “Algo se mueve”. Estas tres palabras son la síntesis última del
pensamiento humano.
Einstein se debió de dar cuenta de la expresión de mi
rostro, de mi estupor.
-¿Le sorprende –añadió- la aparente sencillez de este
resultado supremo? ¿Millares de años de investigaciones y de teorías para
llegar a una conclusión que parece un lugar común de la experiencia más
vulgar? Reconozco que no está del todo
equivocado. Sin embargo, el esfuerzo de síntesis de tantos genios de la ciencia
lleva a esto y nada más: “Algo se mueve”. Al principio –dice San Juan- era el
verbo. Al principio –contesta Goethe- era la acción. Al principio y al fin
–digo yo– es el movimiento. No podemos decir ni saber más. Si el fruto final
del saber humano le parece una vulgarísima serba, la culpa no es mía. A fuerza
de unificar es necesario obtener algo increíblemente sencillo.
Hasta aquí esta trascripción.
Queda un interrogante: ¿Qué es lo que anima al
movimiento? En las sagradas escrituras se nos dice: “…y el espíritu de Dios se
MOVÍA sobre la haz de las aguas.” En
alquimia sabemos perfectamente de qué se trata…