sábado, 22 de febrero de 2014

LA COSECHA DEL SOL



LA COSECHA DEL SOL


- Las Máquinas Humanas. La Cruda Realidad de la Existencia. La Creación de Hombres Solares. La Preparación del Mercu­rio. Los Colores de la Alquimia. Los Cuerpos Solares. El Hombre Causal. El Hombre Solar.—

Estamos aquí para estudiar: ustedes para escucharme, y yo para hablar.

Ciertamente, saber escuchar es algo muy difícil; más fácil es saber hablar. Cuando se escucha, por lo común inter­viene un traductor dentro de nosotros que es el Yo, el Ego, el Mí mismo, el Sí mismo, y todo lo traduce de acuerdo con sus propios conceptos, ideas, opiniones, etc, etc., etc.

Así que, saber escuchar no es tan fá­cil. Ante todo se hace necesario comprender que hay algo en nosotros que está más allá de lo meramente físico.

Tenemos un cuerpo de carne y hue­so, eso es obvio, y cualquiera acepte esa realidad, pero muy pocos comprenden que tenemos una sicología susceptible de modificación. Hay necesidad de com­prenderlo si es que en realidad de verdad deseamos transformarnos.

Quienes aceptan que tienen una sicología, de hecho comienzan a auto-observarse. Cuando alguien se auto-obser­va, es señal de que intenta transformarse. Nosotros necesitamos transformarnos.

La vida así como está, en realidad de verdad, no es muy atractiva: nacer, crecer, decrecer y morir; se vuelve dema­siado aburridora. Trabajar terriblemente para existir y existir en una forma mise­rable, no tiene caso. No solamente exis­ten en forma miserable las gentes que tienen dinero, sino también las gentes que no lo tienen.

Hay dos maneras de revolcarse entre el lodo: algunos se revuelcan entre el lodo de la miseria, y otros se revuelcan entre el lodo de las riquezas; todo es desolador.

Así que, vivir por vivir, existir así porque sí, sin saber por qué, ni para qué, no tiene la menor importancia.

¿Qué es lo que somos? ¿Con qué objeto existimos? ¿Para qué vivimos? ¡Tantos afanes! ¿Y al fin qué?

Cada uno de nosotros es simplemente una máquina encargada de transformar energías.

Sucede que las energías de los Sie­te Planetas, energías planetarias del Sistema Solar, no pueden pasar así porque sí al interior de la Tierra, debido al hecho mismo de que nuestro planeta es diferen­te: es un mundo gobernado por cuarenta y ocho leyes, un mundo completamente distinto a los otros mundos del Sistema Solar.

Miradas las cosas desde este punto, es claro que necesita este Sistema Solar en general, de canales para que la energía Cósmica o Universal, pueda pasar única­mente. Se necesita que se transforme mediante los mismos canales. Sólo una energía transformada y adaptada fuera del organismo del Planeta Tierra, podría ser útil al mismo.

Téngase en cuenta que la Tierra es un organismo vivo, que necesita exis­tir, que tiene necesidad de las energías Cósmicas de la existencia, de las energías Cósmicas para vivir. Así como nosotros tenemos necesidad de tener energías para existir, así la Tierra nece­sita energías para vivir; es un organismo. Pero las energías que recibe la Tierra para que pueda existir, vienen de otros planetas del Sistema Solar, repito, pero como nuestra Tierra es tan distinta a los otros planetas, se necesita que esa energía se transforme para que pueda alimentar al planeta Tierra. Y no podría transformarse si no existiesen canales por donde la energía pasase.

Afortunadamente esos canales exis­ten, están constituidos por la vida orgá­nica que como fina película, el Logos ha establecido en la costra terrestre: es pues, la delgada película de la vida orgánica vegetal, animal, humana; es necesaria para que las energías puedan transformarse y pasar al interior de la Tierra. Sólo así podría existir la Tierra, de lo contrario, no podría existir como organismo vivo.

Nosotros los seres humanos somos simplemente máquinas por donde la ener­gía cósmica debe pasar. Cada uno de nosotros recibe ciertas cargas de elec­tricidad y magnetismo que luego trans­forma inconscientemente y retransmite automáticamente al interior mismo de la Tierra; para eso existimos.

¡Tantas amarguras para que la Tierra exista, para que esta mole plane­taria gire alrededor del Sol, y nosotros que nos creemos tan grandes, y realmente no somos más que simples maquinitas transformadoras de energías! Y el motivo de nuestra existencia es ése. Para que esta mole planetaria exista, debemos conti­nuar nosotros; trabajar para comer y poder vivir, existir para la economía de la naturaleza.

A ella no le importa qué ideas ten­gamos, qué creencias; a ella lo único que le interesa es recibir el alimento correspondiente, el alimento energético que debe pasar por nuestros cuerpos; eso es todo.

Nosotros vivimos riñendo en las ca­sas, en las calles, o en los campos de batalla; sufriendo bajo el tacón de un tira­no en la fábrica, posiblemente el de la oficina; pagando nuestros consabidos impuestos para poder figurar como ciu­dadanos; Pagando una renta para que no nos pongan de patitas en la calle, etc., y todo para que esta mole pueda existir, para que este planeta pueda for­mar parte del concierto de los mundos, para que pueda palpitar y tener existencia.

¡Tantas madres que sufren! ¡Cuán­tas más adolecen de falta de alimento, algunas ni siquiera tienen la leche para sus criaturas! ¡Cuántos ancianos con sus consabidas experiencias! ¡Cuántos niños que empiezan a recibir regaños! En fin, todo para que una mole planetaria exista.

Es un poco duro esto, un poco cruel, - diría yo -, despiadado; y eso somos, nada más que eso. Si siquiera fuéramos seres humanos, algo sería; pero ni eso. Los pobres animales intelectuales car­gando la pena de vivir, eso es lo que so­mos. Parecería muy pesimista por aque­llo de que contrasta.

Recordemos las famosas pachangas, y reímos ante la copa, etc., y nos parece que la vida tiene momentos felices y es que no sabemos nosotros entender lo que es felicidad: confundimos a los instantes de placer con la auténtica y legítima felicidad. Obviamente marchamos por caminos equivocados, y ¿qué queda después del hastío, del pla­cer? Únicamente el desengaño, la decep­ción.

¡Cuántas veces se casa un hombre que cree que adora a una mujer! ¡Una mujer que cree que ama a su hombre! ¡Se casan! Más en realidad de verdad estaban auto-fascinados, no se amaban; Creían que se amaban, mas no se ama­ban; Ellos pensaban que se amaban. Lo que sucede es que se confunde el Amor con la pasión. Satisfecha la pasión mera­mente animal, lo único que queda en la pareja que tanto se adoraba es el asco, el hastío, la decepción, y eso es todo. De allí en adelante, la cosa es rutinaria; solamente se habla de Cuenta de Banco, de la renta, de la ropa que está sucia y hay que lavarla, que necesitamos un carro para salir al trabajo de cuando en cuando, salir por allí a dar un paseo para buscar un escape al aburrimiento o a una pachan­ga que termina en una tremenda borra­chera con gran decepción. Y así va pasan­do la vida hasta que llegamos a viejos, y ya viejos nos sentimos veteranos, nos gusta que nos llamen los bisnietos, que nos digan abuelos, para narrarles nues­tras tristes historias de las cuales nos sen­timos orgullosos, historias corrientes de la vida: “En mis tiempos el presidente fulano de tal hizo tal y cual obra”; para contarles alguna cruenta lucha fratricida en la que tomamos parte, obviamente para documentarla con nuestras heridas de guerra, de las que bien podemos sentimos orgullosos; que murió nuestro hu­mano tal; que nuestro primo perdió su fortuna o de que los tiempos aquellos eran mejores, etc. Al fin, llegó la muerte un día infeliz.

¿Para eso trabajamos tanto?

Afortunadamente en el LOGOS hay algo más, el Sol es compasivo. Si bien es cierto que nos tiene convertidos en unas maquinitas ahí sirviendo a la naturaleza que creó, no es menos cierto que tiene un interés creado también.

El no va a crear una naturaleza, no va a crear una vida orgánica en la costra de un mundo encargada de dar vueltas alrededor del Sol así porque sí. Ningún caso tendría crear un planeta para que girara alrededor de un centro de gravi­tación nada más porque sí, como por vacilar, sin un propósito definido. No tendría caso haber creado este planeta para nada; tiene que haberlo creado para algo. Crear para nada sería, dijé­ramos, la tontería de las tonterías. Yo creo que ni ustedes lo harían. Ustedes no se pondrían a hacer un aparato ahí, y hasta sufrir por el tal aparato; ponerlo en la existencia para nada, para luego destruirlo. Yo creo que tiene un objetivo esta creación. Él cobra un precio, sí y nos exige de verdad por haber creado la delgada película de la existencia orgánica sobre la faz del mundo. Él quiere sacar algo de allí, tiene un interés, y tiene razón además. Él quiere sacar una Cosecha de Hombres Solares; la idea no está mala, pero sí difícil.

Se trata de un ensayo muy espantoso por cierto, y bastante trabajoso en el tubo de ensayo de la naturaleza. Eso es lo que él quiere, crear Hombres Solares.

Me viene a la memoria en este mo­mento Diógenes con su Linterna. Él anduvo un día por las calles de Atenas con una lámpara encendida buscando un Hombre, y no lo halló. Y llegaba a la casa de los Sabios con la linterna, se pa­seaba por las habitaciones con su lám­para buscando en los rincones, en los patios, en los corredores.

— ¿Qué buscas Diógenes? Le decían.

— ¡Un Hombre!

— Pero si las calles están llenas de hombres, las plazas públicas están llenas de hombres.

— ¡Esos no son hombres! Respondió. ¡Son bestias! ¡Comen, duermen y viven como las bestias! Y visitó las casas de los científicos y de los artistas y por donde quiera hacía lo mismo, Es obvio que los enemigos aumentaban a medida que visi­taba casa tras casa, todos se sentían ma­nifiestamente ofendidos con Diógenes, y tenía razón, no lo halló.

Muchos han querido creer que sí lo halló en alguna parte. Partidarios de Marat pensaban que si lo había encontra­do en una cueva, ¡tontería! La verdad fue que no lo halló. Si Marat fue un Hombre, allá Marat. Pero hallar a un Hombre de verdad, en todas partes es muy difícil; no lo halló.

Vivía Diógenes dentro de un tonel; ahí comía y allí existía; ni siquiera tenía casa. Vivía dentro de un tonel, es decir, lo que diríamos nosotros, un recipiente, un barril.

Lo interesante de Diógenes, fue que al tiempo de morir, le visitara entonces, nada menos que Alejandro Magno, aquél que logró colocar a toda Europa, a toda Asia bajo su cetro. Se dio el lujo de co­rrerlo un hombrecillo como Diógenes viviendo dentro de un tonel, se da el lujo de “correr” a Alejandro Magno. Dice en su agonía: “Alejandro, retírate y déjame a solas con mi Sol”. Es decir, con su Dios interno, y a Alejandro no le quedó más remedio que irse, es decir, lo puso de patitas en la calle. Un humilde Hombre como Diógenes poniendo de patitas en la calle a Alejandro Magno, es un lujo que todos no se pueden dar, ¿verdad?

Bien, continuando hacia adelante, llegamos a la conclusión de que Hom­bres auténticos en el sentido de la palabra es muy difícil de encontrar, muy traba­joso.

Afortunadamente el Sol ha deposi­tado en las glándulas sexuales los gér­menes para el Hombre. Podrían desarrollarse tales gérmenes si nosotros cooperamos con el Sol, entonces dejaríamos de ser simples máquinas parlan­tes como actualmente somos, nos conver­tiríamos de verdad en Hombres, en Reyes de la Creación. Pero decir que esta huma­nidad está compuesta por Hombres es exagerar la nota, porque yo entiendo que el Hombre es el amo y Señor, el Rey; así lo dice la Biblia, el Rey de la Creación, creado para gobernar a todas las especies animales, vegetales; para gobernar el mar, el aire, el fuego, y si no es Rey, no es Hombre.

¿Cuál de ustedes puede gobernar a los elementos? ¿Cuál de ustedes es capaz de desatar las tempestades? ¿Cuál de ustedes es capaz de extinguir un in­cendio? ¿Cuál de ustedes es capaz de po­ner en actividad los volcanes de la Tie­rna? ¿Hacer estremecer el mundo? ¿De­satar un terremoto o destruirlo?

Si no somos amos de la Creación, entonces no somos Hombres. Porque está escrito en la Biblia que el Hombre es e1 Rey de la Creación. Así, pues, somos Reyes, o no somos, Si somos víctimas de las circunstancias, si un terremo­to acaba con siete mil personas como sucedió ahora en Europa el siete del presente mes, ¿en qué quedamos? ¡Víctimas de sus circunstancias!.

¿Dónde están los Hombres? Si pueden aplastarnos los elementos de la misma forma en que nosotros aplasta­mos un hormiguero, ¿dónde está la ca­racterística de Hombres que decimos que somos? Realmente por mucho que presumamos de tales, en el fondo no somos más que simples animales condenados a la pena de vivir.

Hay gérmenes aquí en nuestras glándulas, gérmenes que podrían trans­formarnos en Hombres. Esos gérme­nes deben desarrollarse en nosotros. Pueden desarrollarse si cooperamos con el Sol y sus ideas Solares. Para eso es que Él ha creado esta raza. No solamente para que sirva de economía a la naturaleza, uno con el propósito bien definido de sacar una Cosecha de Hombres Sola­res.

En tiempos de Abraham el profeta, pudo el Sol sacar una cosecha hermosa de Hombres Solares. Durante los pri­meros ocho siglos del Cristianismo, se logro otra pequeña cosecha. En la Edad Media, unos pocos. Actualmente se está haciendo el último esfuerzo, pero como quiera que esta humanidad. Perversa del siglo XX se ha vuelto ene­miga de las ideas Solares, terriblemente materialista, mecanicista y lunar en un ciento por ciento, el Sol trata ya de perdida, sacar una cosecha pequeña de Hom­bres Solares. Luego de sacada la Cosecha, destruirá la Raza porque ya no le sirve para el experimento, ya no tiene caso, ya no le sirve a su experimento.

Gente que ya no tiene ningún inte­rés en las Ideas Solares, que solamente piensan en las cuentas de banco, en los flamantes automóviles, en las actrices de Hollywood; gentes que solamente quieren sus acciones pasionarias sexuales, drogas, etc., no sirven ciertamente para el experimento del Sol. Gente así debe ser destruida y eso es lo que va a hacer el Sol, destruir a esta gente.

Y creará una nueva Raza en conti­nentes nuevos que surgirán del fondo del mar. Los continentes actuales antes de poco estarán en el fondo del mar; los Palacios de Gobierno, las Casas Mu­nicipales, las ricas mansiones servirán de guarida a los peces y focas, es la realidad. Tierras nuevas habrá de sur­gir del océano, donde incuestionablemente habrá gente nueva, una Raza distinta que pueda servir para el Expe­rimento Solar, esa es la realidad de los hechos. Y hablo en tiempos angustiosos, en tiempos en que las gentes ya no creen en el fin del mundo, en tiempos en que las gentes sólo dicen: “¡Comamos y bebamos porque mañana moriremos!” Tiempos en que las gentes solamente se preocupan por las cuentas del banco, por el qué dirán, por el dice que se dice, por la última moda, por la droga o por la lujuria. Hablo, pues, esto, con un solo propósito: el de invitarles a la reflexión.

Es posible Desarrollar los Gérme­nes Solares, sí. Allí están para que el Hombre nazca en nosotros, en la misma forma en que la mariposa nace dentro de la crisálida.

Mas, ante todo se necesita la Dispo­nibilidad al Hombre, si no existe la Disponibilidad al hombre, no puede nacer el Hombre en nosotros. Allí están los gérmenes, pero pueden perderse, y lo normal es que se pierdan, son gérmenes muy difíciles de desarrollarse. Necesitamos que esos gérmenes se desenvuel­van, y sólo podrían desenvolverse tales gérmenes, sólo podrían desarrollarse tales gérmenes si cooperamos con el Sol. En el Sexo está el Secretum Secre­torum de la Auto-Realización Intima del Ser.

Ya uno solamente se dedicará a estu­diar eso que se llama Amor. Obviamente el Amor fluye del fondo mismo de la Conciencia, es un funcionalismo del Ser, es una Energía Cósmica Trascenden­tal.

Para que haya Amor, se necesita que haya afinidad de pensamiento, afi­nidad de sentimiento, preocupaciones mentales idénticas.

El Beso es la comunión mística de dos almas ávidas de expresar en forma sencilla lo que interiormente viven. El acto sexual en sí mismo es la consubstan­cialización del Amor en el realismo psico-fisiológico de nuestra naturaleza. Si vemos a un anciano enamorado, se rejuvenece, todas sus glándulas trabajan me­jor y las energías que fluyen del fondo mismo de la Conciencia, actúan en esos pequeños micro-laboratorios que se lla­man glándulas endocrinas, entonces ellas producen mayor flujo, mayor poder, ma­yor cantidad de hormonas. Dichas hormo­nas invaden los canales sanguíneos y viene el proceso de reconstrucción, revitaliza­ción celular. Vale la pena reflexionar en eso que se llama Amor, en eso que se lla­ma Sexo, porque Sexo y Amor están íntimamente relacionados, ya que, repito, el acto sexual es la consubstancialización del Amor en el realismo psico-fisiológico de nuestra naturaleza física. ¡Cuán grande es el Amor, sólo las grandes Almas saben y pueden Amar!. Obviamente no debemos confundir el Amor con la pasión, como ya lo he dicho. Gracias, pues, al Amor, al Sexo, esas fuerzas extraordinarias que flu­yen en todo lo que es, en todo lo que ha sido, y en todo lo que será, puede repro­ducirse una criatura, las flores, el fruto, sobre la faz de la Tierra; pueden multi­plicarse todos los seres. Así, pues, que mi­rar al sexo con asco, considerarlo tabú o pecado, motivo de vergüenza o disi­mulo, es una blasfemia, equivale a escu­pir francamente en el Santuario del Ter­cer Logos. Así que, vale la pena entender que es necesario Trabajar con el poder maravilloso del Sexo. Así por la Fuerza maravillosa del Tercer Logos existe toda la naturaleza y gracias a las Fuerzas Sexuales, existimos nosotros. Se hace indispensable entender lo que es esa Fuerza para no profanarla, es necesario saberla usar para transformarnos radical­mente.

Muchas veces hemos dado la Clave de la Transmutación: ¡Conexión del Lingam-Yoni sin eyaculación del Ens Seminis, porque dentro del Ens Seminis está todo el poder del Cristo, el Fohat! ¡Esa es la Clave! ¡Ese es el Secretum Secretorum de la Transmutación! Y uso para ello cortas palabras, porque el Sexo es Sagrado, y su Clave debe ser expuesta con rectitud, para el que entienda, en­tienda y Trabaje, que eso es lo funda­mental. Cuando uno Transmuta el Es­perma en Energía puede originar un cam­bio total.

Los Sabios Alquimistas Medievales nos hablan del Mercurio de la Filosofía Secreta, y éste en sí mismo, no es otra cosa sino el Alma Metálica del Esperma Sagrado. Cuando se Transmuta el Es­perma, el Exiohehari, ruando no se comete el crimen de derramar el Vaso de Hermes Trimegisto el Tres Veces Grande Dios Ibis de Thot, obviamente se fabrica Mercurio, el Mercurio de los Sabios, que no es otro que la Energía Creadora que sube al cerebro.

Ese Mercurio tiene que pasar por fases definidas antes de que pueda ser útil, y eso lo saben los alquimistas,

Saber preparar el Mercurio es indis­pensable.

En principio, las Aguas Mercuriales son NEGRAS como el carbón, putre­factas, inmundas. Muchos alquimistas pierden su tiempo porque jamás blan­quean las Aguas de la Vida, y no las blanquean, sencillamente porque no sa­ben refinar el Sacramento de la Iglesia de Roma. Ese Sacramento hay que en­tenderlo, porque si ustedes leen la palabra Roma a la inversa, diría AMOR, ¿verdad? Si ustedes las silabas las cambian, ponen la frase al revés, en lugar de ROMA, dice AMOR.

El Sacramento de la Iglesia del Amor está siendo profanado por muchos neófitos que trabajan toscamente en la Forja de los Cíclopes, crudamente, bru­talmente, pasionalmente, pero no refinan su Trabajo y las Aguas permanecen Negras.

Cuando se comienza a refinar el trabajo, tales Aguas se vuelven BLANCAS. Inefables, entonces se adquiere el dere­cho a usar la túnica blanca de la Castidad.

Mucho más tarde, cuando las Aguas se vuelven AMARILLAS, son ya útiles para que puedan ser fecundadas por el AZUFRE.

El AZUFRE es el FUEGO, el Fuego encerrado, pues, en nuestros órganos creadores; el Fuego que al mezclarse con el Mercurio, es decir, con la Energía Sexual, asciende victorioso por el canal medular hasta el cerebro. El ascenso del Fuego Sagrado es extraordinario.

El primer Centro que se abre es el de la Iglesia del Coxis, de la Iglesia de Efeso en el hueso coxígeo que nos da el poder esotérico del elemento tierra. El segundo Centro que se abre está a la altura de la próstata, que nos da el poder sobre las Aguas tormentosas del océano. El tercer poder que se abre está a la al­tura del ombligo y el poder que se nos confiere es sobre el elemento fuego; podemos entonces poner en actividad los volcanes de la Tierra. El cuarto poder que se abre está a la altura del corazón y nos da el poder para entrar y salir del cuerpo a voluntad, o para po­ner el cuerpo en estado de Jinas; nos con­fiere el señorío del elemento aire. El quinto Centro que si abre, está en la laringe creadora que nos permite hablar en síntesis y escuchar las Sinfonías del Cosmos. El sexto poder está a la altura del entrecejo, y nos confiere la Divina Clarividencia, facultad que nos permite ver los Mundos Superiores. Y el séptimo Centro que se abre, está en la glándula pineal, y nos confiere el poder de la Polividencia, ver todas las regiones del espacio infinito.

El Mercurio mezclado con el Azufre abre estas ruedas. Cuando el Mercurio se mezcla con el Azufre, es decir, con el Fuego, se vuelve ROJO como la Púr­pura.

Sinceramente, repito, muchos son los que permanecen estancados porque no refinan el Sacramento de la Iglesia de Ro­ma.

El excedente de todo este Azufre, de todo este Mercurio, y más aún, de la Sal sublimada que asciende mezclada con el Azufre y el Mercurio, cuando cristaliza en nuestras células, en nuestro sistema nervioso Gran Simpático, toma la forma extraordinaria y maravillosa del Cuerpo Astral.

Este Cuerpo viene a Fabricarse dentro del organismo, en el laboratorio; un Cuerpo magnífico. Uno sabe que tiene Cuerpo Astral, cuando puede funcionar con él, cuando puede usarlo como las manos, como los pies. Con el Cuerpo Astral puede uno visitar los otros planetas del sistema solar; con el Cuerpo Astral podemos nosotros ponernos en contacto con los Treinta Aeones que fun­cionan en la Aurora de la Creación; con el Cuerpo Astral podemos ponernos en contacto con todos esos Arcángeles, Tronos, que existen en el Universo; con el Cuerpo Astral podemos viajar a todos los mundos de la Galaxia, in­cluyendo a Sirio que es la Capital Cen­tral, alrededor de la cual gira toda es­ta Gran Vía Láctea.

Está prohibido ir más allá del Sol Central Sirio. Quiero que ustedes sepan que Sirio es el centro fundamental de la Galaxia. Todas las constelaciones de la Vía Láctea, con los sistemas sola­res, y hasta nuestro sistema solar en don­de vivimos, giran alrededor de Sirio, en el centro de gravitación de todos esos mundos, incluyendo al nuestro.

Por eso, al Iniciado que tiene Cuerpo Astral, sólo se le permite ir hasta Sirio; más allá de Sirio está prohibido. Porque más allá de Sirio hay otras galaxias con gentes diferentes que uno no entiende. Yo mismo, con mi Vehículo Sideral Astral, con el Eidolón, como dijéramos en Alta Magia, cuando he intentado pasar más allá de Sirio, he sido regresado. Así que, está prohibido ir más allá del Sol Central, ya que hay otras galaxias mucho más allá, galaxias cuyas leyes no enten­demos. También hay Anti-galaxias, Anti-materia, Anti-mundos, Anti-soles, anti­estrellas, Anti-átomos. Las galaxias, por ejemplo, de Anti-materia, son para noso­tros incomprensibles, no sería posible entenderlas. Aun sabios como Einstein, resultarían absolutamente ignorantes en materia de física o matemáticas que se le llevara a existir a una galaxia de Anti­-materia, donde las cargas eléctricas están a la inversa. ¿Cómo entender nosotros eso? Una Anti-estrella con cargas a la inversa, hecha de Anti-materia, no es posible que la entendamos ni siquiera por nuestros propios científicos.

Ahora pensemos lo que significaría pasar más allá de Sirio para manejar leyes que no podemos entender, que no hemos estudiado en nuestra galaxia. Estaríamos prácticamente indefensos, quedaríamos convertidos en leños llevados por el borrascoso océano; aún poseyendo un Cuerpo Astral, no seríamos más que míseros leños; así es el infinito.

¿Cómo podríamos entendernos con gentes que tienen cuerpos de Anti-materia, que sus cargas son a la inversa, sus con­ceptos pertenecen a dimensiones que desconocemos? ¡Imposible! ¡No enten­deríamos nada, ni jota!.

Así que tener un Cuerpo Astral vale la pena; vale la pena, para conocer esas regiones del espacio. Pero jamás podríamos pasar con tal Cuerpo más allá de Sirio.

Una vez que nos hemos dado el lujo de crear dicho Vehículo, se hace indispensable crear también el Cuerpo Mental, si es que queremos ser Hombres con una Mente Individual. Mas, hoy por hoy, no tenemos una Mente Individual; tene­mos muchas mentes.
Si pensamos que cargamos en nuestro interior al ego, al mí mismo de la sicología experimental, y que éste existe en nosotros en forma pluralizada, indubi­tablemente cada uno de esos elementos tiene su mente propia. Hay dentro de nosotros, pues, muchas mentes. Cada mente tiene sus propias ideas, su criterio, su documentación; se justifica, tiene su lógica para argumentar, o para defender, o para ocultar; puede perfectamente defenderse ante un tribunal con una inteligencia sorprendente para decir: “Yo tenía razón, mas este hombre ¿por qué me ha ofendido tantas veces?”

El yo de la lujuria también tiene su lógica. Podría presentarse ante el mejor de los tribunales, y con texto de fisio­logía en mano, auto-defenderse, hacer muchos argumentos; podría decir que la lujuria es una función natural del hombre, que todo lo que existe debe desenvolverse sexualmente, hasta decir que no tenía lujuria, que lo que hacía era que se estaba desarrollando dentro de la función gnóstica; podría hacer una exposición de fisiología, dictar una cátedra, y pintar en el pizarrón toda la fisiología de él y de los funcionalismos de los ovarios y testículos y dejar a todos asombrados.

Cada uno de los yoes que llevamos dentro, tiene su lógica, tiene su mente, tiene su razonamiento, su mente propia.

Lo interesante es que cada mente que cargamos en nuestro interior disputa con cada una, chocan las distintas mentes que cargamos, unas con otras, ¿entonces qué? Tenemos muchas mentes, y eso no lo ignora nadie.

Necesitamos crear la Mente Indi­vidual, pero ésta no se podría crear, sino Transmutamos el Esperma Sagrado en Energía. Obviamente, con la Trans­mutación, se fabrica eso que se llama Mercurio. Es con ese Mercurio de los Sabios con el que podemos nosotros cristalizar en nuestro interior, formar, organizar, la Mente Individual.

Cuando alguien posee el Cuerpo Mental Individual, puede aprehender, capturar, asimilar, toda la Ciencia del Uni­verso. Podemos usar tal Vehículo Mental para viajar por el Sagrado Espacio, de mundo en mundo. Con la Mente Indi­vidual, se puede penetrar en el Devachan, es decir, en la Región Mental Superior del Cosmos y de la Naturaleza.

La Mente Individual es espléndida, formidable, maravillosa. Pero eso no es todo. La gente es víctima de las circuns­tancias, depende de la ley de los acci­dentes; nosotros podemos cambiarla.

Uno no podría en verdad, realmente, aprender a dirigir las circunstancias, si antes no ha creado el Cuerpo de la Vo­luntad Consciente. Cuando uno Fabrica tal Cuerpo, obviamente ya no es esclavo de las circunstancias, puede dirigirlas intencionalmente, se convierte en amo, en Señor. Ese Cuerpo solamente se Fa­brica con el Mercurio de los Sabios, es la resultante de la Transformación o Transmutación de la Energía Creadora.

Ya con los Cuerpos Astral, Mental y Causal, nos damos el lujo de recibir nuestros principios Anímicos y Espiri­tuales y nos convertimos en Hombres de verdad, en Hombres Reales.

El Cuerpo Causal es el último de los vehículos que hay que crear. Podría decirles a ustedes que el Hombre Causal es el Hombre verdadero.

En el mundo de la Causas Natura­les encontramos el Verdadero Hombre, el Hombre Causal. Da gusto ver uno, en la región de las Causas Naturales, al Hombre Causal. Así estemos Traba­jando por la humanidad, el Hombre Causal es el verdadero Bodhisattva en el sentido trascendental de la palabra.

Los Bodhisattvas Trabajan bajo la dirección del Padre; cada uno obedece al Padre. Porque hay tantos Padres en el Cielo, cuantos hombres en la Tierra. Cada uno tiene su Padre que esta en se­creto.

El Hombre Causal se desenvuelve bajo la dirección del Padre, y vive en el Mundo de las Causas Naturales; es el verdadero Hombre, el Hombre Causal, el Hombre Real. Al Hombre en el sen­tido más grande de 1a palabra, lo encon­tramos en el Mundo de las Causas Naturales; es en esa región donde se escuchan las Sinfonías del Cosmos; es en esa re­gión donde venimos a hallar el Karma, porque en esa región Trabajan los Se­ñores del Karma.

El Hombre Causal puede absorber sus vehículos Astral y Mental para vivir precisamente en esa región. Desde allí SE PROYECTA, ya hacia las regiones de la Mente Cósmica y sus profundida­des, o ya hacia las regiones del Mundo Astral, para aparecer posteriormente en el mundo físico.

En nombre de la verdad, tendría yo que decirles que para poder existir aquí con ustedes, para poder platicar aquí con ustedes, necesito proyectarme en lo personal, desde el Mundo Causal, porque yo tengo mi centro de gravedad en el Mundo de las Causas Naturales; desde allí me proyecto hacia el Mental, posteriormente hacia el Astral, y por último, haciendo grandes esfuerzos, vengo aquí al físico a platicar con ustedes. PERO ESTOY PLATICANDO CON USTEDES POR CONCENTRACIÓN, POR­QUE MI CENTRO DE GRAVEDAD ESTA EN EL CAUSAL, SOY UN HOM­BRE DEL MUNDO CAUSAL, Y SI ALGO DIGO, Y ALGO EXPLICO, ES POR MANDAMIENTO, ES PORQUE SE ME HA ORDENADO ENTREGAR­LES A USTEDES ESTE MENSAJE. Y lo hago con el mayor gusto, a fin de que ustedes puedan hollar la Senda de la Revolución de la Conciencia de la Revolución en Marcha, de la Revolu­ción Espiritual, Integral, Divinal.

Quiero, pues, que entiendan, que el Hombre es lo que cuenta, y que el Sol tiene interés en crear Hombres. El Sol quiere una COSECHA DE HOMBRES y Trabaja febrilmente en estos momentos para lograrlo.

Quiero que sepan ustedes que cuando una Raza pierde todo interés por las Ideas Solares, el Sol también pierde todo interés por la Raza y la destruye.

En estos momentos, el Sol quiere destruir esta Raza, porque ya no le sirve para su experimento, mas antes de des­truirla, hace un esfuerzo supremo, saca con un gran esfuerzo, una Cosecha pe­queña, aunque sea, de Hombres Solares.

Si ustedes atienden a nuestro lla­mado, si ustedes se crean la Disponibi­lidad al Hombre, el Sol podrá absorbérselos como Hombres Solares. Pero se necesita que ustedes cooperen con el Sol, sólo así podrán transformarse en Hombres Solares.

Se hace urgente que ustedes, ante todo, sepan Transmutar.

El Hombre Solar solamente puede crearse con la Energía Solar, y esa Ener­gía está contenida precisamente en el Azogue en Bruto de los Sabios, es el mineral en bruto; tal elemento es el Exiohehari, es decir, el Esperma Sagrado.

Quienes cometen el crimen de extraerlo de su organismo con propósitos pasionales, se alejan demasiado del Sa­grado Sol Absoluto, y se hunden definitivamente en los mundos infiernos hasta su desintegración final.

Para que los gérmenes del Hombre puedan desarrollarse en el organismo, se necesita que sean tocados por el Rayo o emanaciones que vienen del Sagrado Sol Absoluto. Sin tales emanaciones, los gérmenes permanecen infecundos y degeneran e involucionan espantosamente hasta la Muerte Segunda.

Para que las emanaciones Cósmicas que vienen del Sagrado Sol Absoluto puedan tocar los Gérmenes del Hombre, se necesita que no nos alejemos del Sagrado Sol. Uno se aleja demasiado de ese Astro, cuando fornica y adultera.

Así que, debemos entender que ni a los fornicarios ni a los adúlteros, les toca el Sagrado Sol Absoluto; por eso fracasan. No puede sacar el Sol cosecha de los fornicarios, ni tampoco de los adúl­teros.

Para que el Sol saque alguna Cosecha, se necesita que nosotros marchemos de acuerdo con la Ley.

¿Qué se entiende por fornicarios? El que derrama el Vaso de Hermes Trimegisto.

¿Qué se entiende por adúltero? El que entra en contacto sexual con per­sonas que no pertenecen a él. Por ejem­plo: Un hombre que toma a otra mujer, y abandona a la que tiene, es adúltero. Aún más, si la tomase únicamente para Transmutar, sigue siendo adúltero, pues si carga dentro de su espina dorsal un tipo de energía, la de su esposa, y luego entra en contacto con otro tipo de energía, la de otra que no es su esposa, esos tipos de energía igual se destruyen entre sí. Es una ley física que dos tipos de energía iguales, por oposición se destruyen entre sí. Viene un corto circuito, se quema un cable. ¿Cuál? El de cierto Hilo que existe en la espina dorsal por el cual sube el Azufre, es decir, el Fuego, que al quemarse, pues, el Alquimista pierde grados, poderes, etc.
AnteriorSiguiente