LA CONCIENCIA ATÓMICA SEMINAL
Cleve Backster, de quien hablamos en precedentes
capítulos, hizo investigaciones científicas con partículas de esperma y
comprobó que “Las células del esperma resultaron ser extraordinariamente
capaces, porque parecían Identificar a su donante y reaccionar a su presencia,
sin hacer caso a la de otros sujetos de sexo masculino. Estas observaciones
parecen indicar que hay una especie de memoria total que llega hasta la
célula, y en consecuencia, que el cerebro quizá no sea sino un mecanismo
conmutador, no necesariamente un órgano para almacenar recuerdos”.
Aclaramos aquí, que para los efectos de la Gran Obra,
no se debe extraer ni tan siquiera una pequeña gota del esperma sagrado de
nuestro organismo, pues estos procesos de transmutación se llevan a cabo dentro
de nuestro propio laboratorio humano. Es gravísima la fornicación (eyaculación
seminal en cualquier proporción o cantidad), como también el adulterio, para el
alquimista: podría quemarse el laboratorio y arruinar la Obra de por vida...
Del párrafo inicial, sáquese esta conclusión: las
células del esperma, su constitución atómica
y subatómica, también tienen mi propia conciencia. Y si la semilla del
ser humano, es lo más selecto que hay en esta preciosa máquina, allí está
también lo más selecto de la conciencia atómica.
Conocer que allí residen los átomos alquimistas de la
Gran Obra, es INDISPENSABLE para tomar conciencia de la enorme responsabilidad
que tenemos con nuestra simiente y de la urgente necesidad de conocer las
LEYES DIVINALES ATÓMICAS que dirigen los procesos alquímicos.
No podría, pues, un monstruo experimentador de la
ciencia materialista, lograr masivamente y en armonía, sin violencia, someter
las Leyes Divinales Atómicas a sus caprichos de laboratorio “Ciencia sin
Conciencia…”
En el esperma sagrado hay átomos divinales muy
elevados:
En los libros sagrados del oriente, entre otros,
existen unos que se conocen con el nombre de “upanishads” En el “Brihadaranyaka
Upanishad”, impreso en la Universidad de Oxford, en la página 136, volumen 1,
se puede leer lo siguiente:
“Aquel que mora en el Semen y dentro del Semen, que el
Semen no conoce, cuyo cuerpo es el Semen, que el Semen no conoce, cuyo cuerpo
es el Semen y que gobierna desde el interior al Semen, este es el SI, el
dominador interior, el inmortal; Invisible, mas vidente; Inaudible, mas
oyente; Imperceptible, mas perceptor; Ignoto, mas conocedor. No hay otro
vidente fuera de él, no hay otro oyente fuera de él, no hay otro perceptor
fuera de él. Este es tú SI, el soberano interior, el inmortal. Todo el resto es
mal”.
El Fuego del Espíritu Santo tiene como habitáculo al
Agua del Esperma Sagrado. Es por esta razón que en “El Evangelio Gnóstico de
Felipe” de los textos de Nag-Hammadi, está escrito: “Semen del Espíritu Santo”.
Es de vital importancia que el Alquimista comprenda
que no se debe derramar ni tan siquiera una gota del esperma sagrado, como lo
muestra el “Mutus Liber” (en una edición antigua) en la Plancha No. 14 al final
aparece Perrenelle (esposa de Nicolás Flamel) indicando que si el mercurio cae
fuera del recipiente, es decir si se eyacula, no-se obtiene la unidad
indicada en la Plancha por su esposo, sino los cuernos (símbolo de impureza y
obra demoníaca) indicados por el gesto de Perrenelle.
Se sabe perfectamente que uno de los términos con que
se denomina a la materia prima es el de “Antimonio” Viene muy a propósito de
gran interés lo que Basilio Valentín, en su “Carroza Triunfal del Antimonio”
expresa referente a éste Veamos:
“Sepa, pues, el lector, que todas las cosas tienen en
sí mismas el Espíritu operante y vivificante, el cual mora en los cuerpos, los
nutre y conserva. Los espíritus no faltan de los elementos, que en ellos viven
por la voluntad de Dios, sean buenos o malos. Los hombres y los otros animales
tienen en sí el espíritu vivo y operante, el cual yéndose, quedan cadáveres
aquellos. Las hierbas y las plantas contienen en sí el espíritu de salud, de
otra manera serían inútiles al uso médico o a su preparación. Así también, los
metales y los minerales llevan consigo su impalpable espíritu, los que
contienen toda potencia y virtud de aquellos, porque sin el espíritu la cosa
es muerta y no muestra en sí ninguna operación vivificante. Sepa así (el
lector), que EL ESPÍRITU EN EL ANTIMONIO ESTA, el cual todas las cosas que en
él están escondidas y que de él se extraen, él las conduce, mas invisiblemente,
pues en el imán (mercurio) está escondida una virtud invisible, de la cual en
mi Tratado del Imán, trataré ampliamente los espíritus son de dos clases:
Inteligentes y no inteligentes. Los Inteligentes, dotados de razón, cuando
quieren son comprensibles e incorpóreos, como lo son los habitantes de los
elementos, siendo algunos fuegos ígneos seductores, otros lúcidos fantasmas:
los aéreos, habitantes del aire, los acuáticos que poseen las aguas, y también
los de la tierra que son los que aparecen en las minas de metales, llamados
hombres de dichas minas. Estos espíritus entienden, CONOCEN LAS ARTES y pueden
mudar su forma...”
“Los otros espíritus del mundo y que espontáneamente
no se dejan sorprender son aquellos que están escondidos en el hombre, en los
animales, en los brutos, plantas y minerales, los cuales tienen vida operativa,
lo que se demuestra con sus operaciones y con la potencia de sanar, cuando, por
el beneficio del Arte se separan de sus cuerpos. Así también, EL ESPÍRITU DEL
ANTIMONIO demuestra y comunica a los hombres su virtud”
Es por ello que nuestro V. M. Samael Aun Weor, en su
“Tratado de Alquimia Sexual”, afirma enfáticamente:
“23— En el semen existe un átomo angélico que gobierna
a nuestros vapores seminales”.
“24— Ese átomo angélico eleva los vapores de nuestro
semen hacia el canal medular, para que el ángel (atómico en nosotros) de los
cedros del bosque lo utilice para abrir la puerta Inferior de la médula, a fin
de que la divina princesa del Kundalini entre por allí”
En “La Creación del Sol Psicológico Intimo o La
Doctrina de la Vía Directa”, nuestro V. M. Samael Aun Weor, respecto a la
naturaleza del ANTIMONIO, enseña:
“El ANTIMONIO no es una sustancia meramente como
pretenden muchos. En Alquimia el Antimonio va más lejos. Es una de las partes
autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser, puesto que nuestro propio
Ser tiene muchas partes autónomas y auto-conscientes. El Antimonio es una de
ellas, es un Alquimista (nuestro Alquimista atómico) Esa parte trabaja
activamente fijando el Oro en el Mercurio”.
Allí, pues, en el Esperma Sagrado, está el Alquimista
Atómico, EL ESPÍRITU DEL ANTIMONIO de Basilio Valentín. Allí mismo en el Semen
hay otras Inteligencias Atómicas, unas subordinadas al Antimonio y otras que
tienen una jerarquía superior a éste. Mas, todas estas partes atómicas
Divinales, trabajan en común acuerdo en la Gran Obra, siempre y cuando el
practicante haga la Obra bien hecha y según los cánones de la Santa Alquimia.
Fulcanelli, apelando a la Cábala Fonética, deja
entrever este misterio del Antimonio al final del capítulo IV de “Louis D’
Estissac”
“Uno de los personajes importantes de Pantagruel, el
hombre de ciencia, se llama Epistemon. Y el artesano secreto, el espíritu
encerrado en una sustancia bruta (mercurio común o primer mercurio), traduce el
epistemon (Antimonio) griego, porque este espíritu es capaz por sí solo de
ejecutar y realizar la obra entera, sin otro concurso que el del fuego
elemental”.
Donde, en otro aparte dice:
“Es preciso aún, interrogar a la Naturaleza para
aprender de ella en qué condiciones y bajo el imperio de qué voluntad se operan
sus múltiples producciones. El espíritu filosófico no sería capaz, en efecto,
de contentarse con una simple posibilidad de identificación de los cuerpos, si
no que reclama el conocimiento del secreto de su elaboración.
Y para concluir esta iniciativa nuestra,
transcribiremos la enseñanza valiosísima y única que, nuestro Venerable Maestro
SAMAEL AUN WEOR, en su último libro “La Pistis Sophia Develada”, nos
trasmitiera:
“(Santiago es el bendito patrón de la Gran Obra.)”
“(Quien estudie la epístola universal de Santiago
entenderá los principios de la Gran Obra.)”
“(El Padre de todas las Luces a través de nuestro
propio Santiago Interior nos enseña los misterios de la Gran Obra.)”
“(Es pues, Santiago, una de las partes autónomas y
auto-conscientes de nuestro propio ser.)”
“(Santiago-Mercurios, se encuentra íntimamente
relacionado con la ciencia transmutatoria de Jesod-Mercurio)”
“(El libro fundamental de la “Gran Obra” que Santiago
lleva en sus manos, es el Apocalipsis.)”
“(Incuestionablemente el Apocalipsis es el libro de la
sabiduría que sólo es comprensible a los Alquimistas)”
“(Sólo los trabajadores de la Gran Obra pueden
comprender el Apocalipsis.)”
“(En la química superior, esto es en la Alquimia, se
encuentra la ciencia secreta del Apocalipsis.)”
“(Las leyes de la química superior o Alquimia, los
principios, el orden del Magisterio del Fuego, se hallan depositados en el
Apocalipsis.)”
“(Santiago dentro de cada uno de nosotros, es repito
el bendito patrón de la Gran Obra.)”
“(Santiago es otra parte autónoma e Independiente de
nuestro propio ser individual.)”
“(Cada uno de nosotros tiene su propio Santiago.)”
En otro aparte, de la misma obra, nos dice el V. M.
Samael:
“(El espíritu del oro está en el ESPERMA SAGRADO.)”
“(El antimonio es una parte del Ser; el Gran
Alquimista que fija el oro en los cuerpos existenciales superiores del Ser.)”
En su cátedra hermética “Conocimiento del Ser”,
nuestro V. M. Samael nos enseña:
“Incuestionablemente hay uno (una parte del Ser) que
es encargado de Alquimia, y se le llama en Alquimia EL ANTIMONIO, pero éste no
es una de las doce potestades”. (Los doce apóstoles atómicos)
“Lo que sí hay es un especialista en Alquimia, al
cual, estoy seguro, le obedece el ANTIMONIO, que es precisamente SANTIAGO EL
MAYOR, el Bendito Patrón de la Gran Obra. A él le obedece el Antimonio, en el
sentido que es (Santiago) el encargado trascendental de la Alquimia, de la Gran
Obra.”
El ANTIMONIO ATÓMICO es el Gran Alquimista de Notre
Dame de Paris...