sábado, 22 de febrero de 2014

LA PIEDRA FILOSOFAL O EL SECRETO DE LOS ALQUIMISTAS - SEXOLOGÍA GNÓSTICA



SEGUNDA PARTE

LA PIEDRA FILOSOFAL
O
EL SECRETO DE LOS ALQUIMISTAS



SEXOLOGÍA GNÓSTICA


Sexualidad Normal. Infra-sexualidad. Supra-sexualidad. Los Cinco Centros de la Máquina Humana. Los Temperamentos. El Cerebro Humano. La Energía Creadora. La Transmutación Sexual.—

Ciertamente podemos estudiar la SEXOLOGÍA desde dos ángulos comple­tamente diferentes. El uno, desde el pun­to de vista meramente oficial, tal como se enseña en la facultad de medicina; el otro, desde el punto de vista GNÓSTICO.

Voy a afrontar la Sexología a la luz del GNOSTICISMO UNIVERSAL.

Ante todo, GNOSIS significa CONO­CIMIENTO. La palabra Gnosis entra tam­bién en la ciencia oficial: “diagnosis”, “diagnóstico”. Vean ustedes la Gnosis ahí en la etimología. En todo caso, las corrientes Gnósticas definidas co­nocen a fondo la Sexología.
En nombre de la verdad, debo decirles, que Sigmund Freud, con su Psico­análisis, inició una época de transforma­ciones extraordinarias en el campo de la Sexología. Sigmund Freud produjo una innovación dentro del terreno de la Medicina, eso lo saben todos los que han estudiado a Freud.

Agler fue ciertamente uno de sus me­jores discípulos. Discípulos de él fueron Jung, y muchos otros psicólogos, psico­analistas y parapsicólogos.

El sexo en sí es el centro de gravedad de todas las actividades humanas. Alrede­dor del centro (sexual) giran todos los aspectos sociales de la vida. Veamos por ejemplo, un baile, una fiesta; alrededor del Sexo gira toda la fiesta. En un café, gira todo alrededor del Sexo.

Hoy en día, el Sexo comienza a ser estudiado por algunos sabios con propó­sitos trascendentales. Desafortunadamen­te, y es verdad, abunda mucho la porno­grafía que desvía el Sexo hacia activida­des meramente sensuales.

Hay varias clases de Sexo: existe el SEXO NORMAL común y corriente, existe el INFRA-SEXO, y existe el SU­PRA-SEXO.

¿Qué se entiende por Sexualidad Normal? Entiéndase por Sexualidad Nor­mal, la actividad sexual conducente a la reproducción de la especie.

La Infra-sexualidad es diferente, y hay dos clases de Infrasexuales. En materia de Kábala, se dice, por ejemplo, que Adán tenía dos esposas: Lilit y Nahemah. Lilit representa una de las esferas infrasexuales; encontramos en ella a los Pedreristas, los Homosexuales, las Lesbianas, etc., etc., etc.

Del lado de Nahemah, encontramos nosotros los abusadores del Sexo, pornográficos, aquellos que se entregan de lle­no, pues, a la lujuria sin freno de ninguna especie, ni control alguno; son dos esfe­ras de la infra-sexualidad.

Así pues, el Sexo Normal, repito, conduce a la reproducción de la especie. En cuanto al Goce Sexual, en sí mismo, es un goce legitimo del Hombre. Quie­nes consideran el Goce Sexual como un pecado, quienes lo califican con algún tabú, o quienes tienen la tendencia a considerarlo motivo de vergüenza, disimulo, etc., están totalmente equivoca­dos. El Goce Sexual, repito, es un Goce legítimo del Hombre. De ninguna manera podría ser despreciado o subestimado, o calificado como tabú. Se tiene derecho, por naturaleza, al Goce Sexual.

Pero, pasemos ahora al SUPRA-SEXO, a la Supra-sexualidad. Incuestionablemente, la Supra-sexualidad es para los Genios, para los Hombres Trascen­dentales, para las Mujeres Inefables, etc. Supra-sexuales fueron un Jesús de Nazaret, un Budha, un Hermes Trimegisto, un Mahoma, un Lao-Tse en China un Quetzalcoatl, un Pitágoras, etc.

¿Cómo podríamos entrar en el reino de la Supra-sexualidad? Empero, digo, para entrar en el reino de lo Supra-sexual, en la esfera de la Supra-sexualidad, se re­quiere primero que todo, el Sexo Normal, El Infrasexual, por ejemplo, lesbianas, homosexuales, Pedreristas, masturbadores, no están preparados para entrar en el Reino de la Supra-sexualidad. El infrasexual, debe primero que todo, si es que quiere regenerarse, empezar por lograr la Sexualidad Normal. Una vez lograda, se puede de lleno entrar en el camino de lo Supra-sexual.

Es difícil para los homosexuales y para las lesbianas, que pertenecen a la esfera de lo infrasexual, la regeneración.

Hace poco vino a visitarme un sujeto homosexual; venía de su país, Hondu­ras. Tal hombre posee una cultura inte­lectual bastante alta. Se entusiasmó mu­cho por las ideas revolucionarias de la Sexología, tal como las preconiza el Gnosticismo Universal, y hablándome con franqueza, me contó su trágica historia de homosexual. Sin embargo, me manifestó el deseo de regenerarse, de entrar en el terreno de la Sexualidad Normal, y después, posteriormente, meterse por el camino Supra-sexual.

— ¡Amigo!, Le dije, ¡no le queda a usted más remedio que adquirir la Sexualidad Normal, usted es un afemina­do! Habrá, pues, de empezar primero por conseguirse una mujer, consígase La mujer primero que todo. ¡Cásese, regenérese, adquiera la Sexualidad Nor­mal, vuélvase un hombre normal, y el día que usted sea un hombre normal, el día en que le gusten las hembras de verdad, entonces estará preparado para entrar en el terreno de la Supra-sexualidad. Antes no es posible. Hoy por hoy, usted va por el camino de la degeneración, ¡usted es un degenerado!

Bueno, no se ofendió el hombre; francamente, pues yo tenía la razón. Dijo que se iba a conseguir una mujer, que se iba a casar, que iba verdadera­mente a tratar de volverse de Sexo Nor­mal, porque él deseaba algún día entrar en las esferas trascendentales de lo Su­pra-sexual. Ojalá que el amigo se rege­nere, ¡ojalá!

En otra ocasión, vino a mi una les­biana. Me dijo que quería que le aconsejara, que francamente a ella le encan­taban las mismas mujeres, que estaba en un problema gravísimo: Que ella gas­taba mucho dinero con cierta dama que había por ahí, pero que esa dama le estaba poniendo “cuernos”, como deci­mos. Lo cierto es que andaba la dama de sus anhelos por la calle con otras da­mas y, claro, le provocaba “celos”. Su­fría aquella lesbiana como si fuera un hombre, exactamente. Lloraba, le supli­caba, y me pedía consejos como si fuera un hombre. Entre paréntesis ¡era una vieja horrible, no se lo niego a ustedes! ¡Yo no pude menos que mirarla con un terrible asco!

Bueno, le di unos cuantos conse­jos, le dije que lo mejor era que se regenerara, que se consiguiera un hombre, que entrara en el camino de la Sexualidad Normal. No sé si aquella pobre vieja se habrá regenerado, no parecía tener mu­chas ganas de regenerarse, pues estaba demasiado “celosa” con otras damas que acompañaban a “su dama”, parecía todo un macho ni más ni menos.

¡Vean ustedes ¡qué horrible es el ca­mino de la degeneración, el camino infra-sexual! Pero no solamente son infrasexua­les en verdad, las lesbianas, los homo­sexuales, los masturbadores, los pedreris­tas; no, infrasexuales son también los abusadores del Sexo, esos que a cada se­gundo están cambiando de dama, esos que copulan hasta diez y quince veces dia­rias. ¡Y los hay, yo los conozco! Sujetos así, indudablemente son degenerados, infrasexuales, aunque se crean muy machos, pero lo que tienen es que están degenera­dos. Entremos ahora en el camino, pues, de la Sexualidad Normal.

La Sexualidad Normal en sí es her­mosa: se une el hombre a su mujer, se aman, reproducen su especie, viven una vida mesurada, etc. Viven, eso sí, de acuerdo con los intereses de la natu­raleza, de acuerdo con la economía de la naturaleza. Cada uno de nosotros es una maquinita, eso no lo podemos negar, que capta determinados tipos y subtipos de energía cósmica.

Cada maquinita, es decir, cada uno de nosotros, después de raptar esos tipos de energía cósmica o universal, transforma tales energías automática­mente, sub-concientemente, y las retrans­mite a las capas anteriores de la Tierra. Así que la Tierra es un organismo vivo, un organismo que vive de nosotros.

No quiero decirles a ustedes que las plantas no cumplan igual función; es cla­ro que cada planta, según su especie, capta tales o cuales tipos de vibración cósmica que luego transforma y retrans­mite a las capas anteriores de la Tierra.

En cuanto a los organismos de los animales, sucede lo mismo. Ellos captan tales o cuales tipos de energía que trans­forman y retransmiten a las capas anterio­res del organismo planetario. Total, la Tierra es un organismo vivo.

Nosotros nos reproducimos incesan­temente con la Sexualidad Normal. Esto es necesario para la economía de la na­turaleza. Además, el Goce Sexual, es un Goce legitimo del hombre, no es un crimen, no es un delito, como suponen muchos mojigatos, muchos mentecatos, muchos pietistas, etc. Pero, hoy por hoy, nosotros, con nuestra Sexualidad Normal, vivimos de acuerdo con los intereses económicos de la naturaleza.

Otra cosa es la SUPRA-SEXUALIDAD; eso es definitivo.

Entras en el terreno Supra-sexual, es entrar ya en el camino de las transformaciones extraordinarias.

Federico Nietzche, en su obra “Así hablaba Zaratustra”, habla franca­mente del Súper-Hombre Dice: “Ha llegado la hora del Súper-Hombre. El hom­bre no es más que un puente tendido entre el animal y el Súper-Hombre, un peligroso paso en el camino, un peli­groso mirar atrás. Todo en él es peligroso. Ha llegado la hora del Súper-Hombre”.

Bueno, Hitler interpretó a Nietzche a su modo. Durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el más insignificante policía alemán era un Súper-Hombre; nadie se sentía chiquito en la época de Hitler en Alemania, todos eran Súper-Hombres.

Parece que Hitler, aunque con muy buenas intenciones, no supo interpretar a Nietzche.

Yo creo en el Súper-Hombre, franca­mente se lo manifiesto a ustedes, pero me parece que Hitler erró el camino.

Se puede llegar a la altura del Súper­-Hombre, mas eso solamente es posible, mediante la TRASMUTACIÓN DE LAS ENERGÍAS SEXUALES, y eso per­tenece al terreno de lo SUPRA-SEXUAL

En todo caso, en el ser humano hay CINCO CENTROS FUNDAMENTALES: Primero que todo el Intelectual, que es el que más utilizan todos ustedes para el estudio. Segundo, el Emocional, que lo tenemos en el corazón. Tercero, el Motor, que está en la parte superior de la espina dorsal. Cuarto, el centro Instintivo, que está en la parte inferior de la espina dor­sal. Y el quinto propiamente dicho, el Sexual. Repito, para que ustedes pue­dan grabar mejor: Intelectual, Emocional, Motor, Instintivo, y Sexual; cinco cen­tros. Total, estos Cinco Centros, son fun­damentales para todas las actividades humanas.

En cuanto al Sexual, propiamente dicho, quiero decirles que es el Centro, pues, alrededor del cual giran todas las actividades humanas.

El Pensamiento, aparentemente es muy rápido, pero desgraciadamente es muy lento. Si ustedes van manejando un carro, por ejemplo, y de pronto, en un momento de peligro, se ponen a analizar si deben hacer esto o aquello, adelantarse o atrasar o retroceder, que­brar a la derecha, quebrar a la izquierda, pues vienen a chocas y a tener una ca­tástrofe.

El Centro Motor es más rápido. Uno, cuando va manejando carro, no tie­ne mucho tiempo para pensar, actúa velozmente y sale del paso. Pero si en ese momento el pensamiento trabaja, pues, chocaría.

¡Cuántas veces va uno manejando un automóvil y resulta que en un mo­mento dado queda indeciso, si hacia la derecha, si hacia la izquierda, y total, es un fracaso! De manera que es muy lento el Centro del Pensamiento. Más rápido es el Centro del Movimiento, el Centro Motor.

El Emocional, también es un Centro rápido, pero no hay Centro más rápido que el Centro Sexual. Uno como Hom­bre ve a una mujer, y en milésimas de segundos sabe uno si se complementa con uno o no, si exactamente está de acuerdo con la onda que uno lleva, o no. Esto es cuestión de milésimas de segundo; ustedes como jóvenes lo saben: ustedes se encuentran frente a frente con una muchacha, pero instintivamente, instantáneamente saben si está de acuerdo con su onda, o no; eso es rapidísimo. De manera que es un Centro que permite revisar con rapi­dez inaudita el otro polo. Es el Centro más veloz que nosotros poseemos.

Pero, entremos en factores un poco más detenidos.

Muchas veces un hombre vive feliz con su mujer, la quiere, sin embargo nota que algo le falta. Ciertamente puede suceder que con la mujer que uno esté, no se sienta completo. Puede ser que ella llene las actividades del Centro Emocional, pero tal vez no se complemente con uno mentalmente, o tal vez sexualmente no se complemente con uno, y al encontrar uno por ahí otra dama, puede suceder que esta otra si se complemente con uno, y entonces viene eso que se llama adulterio.

No vengo yo aquí a alabar el adul­terio.

En cierta ocasión, por ahí había una sala donde varias adúlteras estaban “dándole al vidrio”. Una de ellas, de pronto embriagada de vino, dijo: ¡Viva el adulterio! Era una dama muy hermosa, entre paréntesis.

¡No, yo no vengo a hacer alabanza del adulterio, porque eso sería absurdo, pero si veo las causas del adulterio!

Muchas veces uno de la pareja no consigue complementarse en los Cinco Centros totalmente con el otro, enton­ces, posiblemente encuentre complemen­tación con otra persona, y ahí sería eso que se llama adulterio.

Pongamos que emocionalmente un hombre se complementa con una mujer, pero sexualmente no. Puede darse el caso de que encuentre una dama con la que sí se complemente sexualmente. Suponga­mos que un hombre se complementa con una mujer mentalmente, pero emocio­nalmente no. Puede darse el caso de que encuentre una dama con la que llegue a complementarse emocionalmente. Pue­de suceder que en el mundo de los hábitos no se complemente un hombre con su mujer.

Puede suceder que encuentre tam­bién en el mundo de los hábitos rela­cionado con el Centro Motor, otra mu­jer con la que sí se complemente, con la que tenga afinidad. Esta es la causa intrínseca de tantísimos adulterios que dan origen pues a los divorcios.

Como les digo, no vengo a alabar el adulterio, porque sería absurdo, ni estoy de acuerdo con aquella dama que gritaba en célebre orgía: “¡Viva el adulterio!”. No, yo no estoy de acuer­do con eso, mis amigos. Únicamente aquí con ustedes, en compañerismo, estamos estudiando la cuestión sexual. No podríamos dejar pasar por alto esta cuestión del adulterio.

Yo creo que lo mejor para uno, como hombre, es encontrar una mujer que se complemente con uno en lo In­telectual, en lo Emocional, en el Centro Motor, o mundo de los hábitos, en el Centro de los Instintos y en el Sexo, es decir, la pareja ideal, la pareja per­fecta. Y creo, a su vez también, que lo ideal para una mujer sería encontrar un hombre con el que se complemen­tara totalmente, entonces habría verdadera felicidad.

Otro de los motivos graves, como para que no pueda existir felicidad, es la cuestión de los TEMPERAMEN­TOS.

Un hombre de temperamento ardien­te es imposible que pueda ser feliz con una mujer que parezca una mole de hie­lo; sencillamente no. El hecho mismo de tener que ir a besarla, y en el momen­to del beso se encuentra con que ella no tiene ganas de besos, eso es graví­simo. Ahora, ¿qué diríamos, durante la cópula, en el momento de copular una mujer helada?

Acuérdense ustedes de aquel libro titulado “Sinuhé el Egipcio”, que lo dieron en película. Resulta que ahí había un lugar de momificación. En Egipto existían varios lugares de Inmundicia donde arreglaban cadáveres para momificarlos, y quienes trabajaban en esos lugares de momificación, pues olían inmundo por doquiera que pasa­ban. Ninguna mujer gustaba de esa clase de hombres que olían tan feo, y, claro, olían a podredumbre. ¿Y saben ustedes lo que hacían esa clase de momifica­dores? Copulaban con los cadáveres de las hembras que traían ahí. ¿Les pa­rece a ustedes muy agradable eso? ¿Co­pular con difuntas? Eso sucedía en Egip­to.

Pues bien, ¿qué dirían ustedes de un hombre de temperamento ardiente que tenga que copular con una mujer de hielo, con un cadáver? Eso resulta espantosamente horrible.

También es muy cierto y de toda verdad, que existe el temperamento bilioso, gente pesada, torpe. Una mujer, por ejemplo, de carácter pesado, torpe en sus movimientos, es imposible que pueda entenderse con un hombre de tenga temperamento nervioso, imposible. Ahora, es imposible también que un hombre de temperamento nervioso pueda enten­derse con una mujer completamente ardiente.

Así que la cuestión de los tempera­mentos es muy importante. No sola­mente se necesita que haya correlación entre los distintos Centros de la Máquina Orgánica: Intelecto, Emoción, Movimien­to, Instinto y Sexo, sino que haya TEMPERAMENTOS AFINES. Sólo así, habiendo temperamentos afines y perfecta Inter-relación entre los distintos Centros de la Máquina, pues entonces puede haber una auténtica afinidad, lo cual daría Felicidad.

Sin embargo, estoy hablándoles hasta ahora de sexualidad normal.

SUPRA-SEXUALIDAD es diferente, mis amigos. Para entrar en el terreno de la Supra-sexualidad, se requiere ante todo saber TRANSMUTAR LA ENERGÍA CREADORA.

Pero debemos pensar en el Sexo, no solamente como cuestión fisiológica.

Ha de saberse que en el Sexo existe Energía. Al fin y al cabo, Einstein dijo: “Energía es igual a masa multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado”. También dijo: “La Energía se transfor­ma en Masa, la Masa se transforma en Energía”. ¿Es posible transformar la Masa en Energía? ¡Claro está que si!

Vean ustedes un pozo de agua en el camino, en la carretera; con el calor del sol se va evaporando esa agua. Por último se convierte en nube, y en última síntesis, en energía, en nubes, rayos, truenos. Todas las aguas de los mares, de los ríos, se convierten en nubes y por último en rayos y truenos, es decir, Energía.

Y lo mismo sucede con el Ens Seminis. ¿Qué se entiende por Ens Seminis?

¡La Entidad del Semen! Es decir, el Esperma Sagrado.

Hoy se tiene la tendencia a consi­derar el Esperma simplemente como una sustancia que secretan nuestras glándulas endocrinas sexuales.
La palabra “Sagrado”, acomodada al Esperma, parece como “fuera de on­da”, Sin embargo, si ustedes estudian cuidadosamente el psicoanálisis de Sig­mund Freud, verán que él dice lo si­guiente: “Las religiones, en última síntesis, tienen origen sexual”. Yo estoy de acuerdo con Freud, en ese sentido. Si ustedes están de acuerdo, bien; si no están, bien, yo por mi parte, sí estoy.

Cuando uno mira las religiones de los indígenas, por ejemplo, las religiones de las distintas tribus de Indo-América o de África, o del Asia, puede, dijéra­mos, evidenciar en forma directa y por si mismos, de que en todas esas religio­nes, en todos esos cultos, hay una mezcla de lo sexual con lo místico, es decir, de lo religioso con lo erótico.

Dioses y Diosas ha habido en posturas de tipo erótico copulando, y lo más interesante es que esas posturas son sagradas en la Tierra de los Vedas. Están debidamente clasificadas, y en una o en otra forma, coadyuvan maravillosamente con Eros en la erótica a lo Froidiano, o a lo meramente, dijéramos, lujurioso, pero, coadyuvan.

Habían en Creta grandes procesio­nes, por ejemplo, en que las sacerdoti­sas iban con Phalos enormes... y se les rendía verdadero culto. También se ren­día culto al Yoni, es decir, al órgano sexual femenino.

No hay duda de que en la Lanza aquella, con la que Longinus hirió el cos­tado del Cristo, no es sino una viva representación del Phalo. No hay duda también de que en la Copa o Cáliz o el Santo Grial como dicen, por el cual pelearon todos los Caballeros de la edad media cuando salieron para la Tierra Santa durante la época de las Cruzadas Eucarísticas, representa al Yoni feme­nino, al eterno femenino.

Por cierto que los Caballeros de la edad media andaban buscando ese Cáliz en que bebió el Cristo en la Ultima Cena, símbolo del Yoni; jamás lo encontraron, es obvio.

Pero como recuerdo de aquella época y de la búsqueda del Santo Grial, y de la pelea contra los Moros, quedó la copa ésta de las Olimpiadas, copa que se entrega a los vencedores en los Juegos Olímpicos.

Tiene este origen esa Copa, no ol­viden que representa siempre al Yoni, es decir, al órgano sexual femenino.

Así pues, en el terreno de lo Supra-Sexual, el Cáliz y la Lanza, son Sagrados. El Esperma es Sagrado, porque en el Es­perma está contenida nuestra propia personalidad.

Los Alquimistas Medievales veían en el Esperma al VITRIOLO. Por cierto que esta palabra se descompone así: “Visita interiora Térrea Rectificando Invenies Octultum Lapidem”: Visita el interior de nuestra Tierra que rectificando encontrarás la Piedra Oculta. Pero, ¿a qué Piedra se referían precisa­mente los Alquimistas Medievales? A la famosa PIEDRA FILOSOFAL.

Tal Piedra hay que fabricarla y no hay duda de que existen fórmulas para su fabricación. Yo creo en la Piedra Filosofal, pero hay que fabricarla.

Mediante el Esperma Sagrado y sus transmutaciones es posible lograr la Pie­dra Filosofal.

La Transmutación de la libido sexual, convertir el Esperma en Energía, es posible cuando se conoce la clave; lo importante es conocer la clave.

Si con el Ens Seminis podemos no­sotros dar vida a un hijo, si con el Ens Seminis podemos reproducir 1a especie, si con el Ens Seminis podemos llenar de millones de seres humanos un mundo, es cierto, y de toda verdad, que con el Ens Seminis, es decir, con la Entidad del Semen, podemos darnos vida a sí mismos y convertirnos en verdaderos Súper-Hombres en el sentido más com­pleto de la palabra.

Ahora, bien, lo importante sería lograr la transmutación de la libido sexual. Mediante la transmutación logramos cerebrizar el semen y seminizar el cerebro. Se hace necesario seminizar el cerebro, señores; porque es muy sabido por los hombres de ciencia actual que no todas las áreas del cerebro actual­mente están trabajando.

Se sabe hoy en día, en medicina, de que sólo una mínima parte de nuestro cerebro está actualmente ejerciendo sus funciones. Incuestionablemente tenemos muchas áreas, partes del cerebro inactivas. Si con el poquito de cerebro que está activo, hemos logrado crear cohe­tes atómicos que viajan a la luna, hemos logrado crear las bombas atómicas con las que se destruyeron ciudades como Hiroshima y Nagasaki, hemos cose­guido nosotros aviones supersónicos que viajan a una velocidad extraordinaria. ¿Qué tal si nosotros regeneráramos el cerebro, si pusiéramos en actividad todas las partes del cerebro? ¿Si la totalidad de la masa encefálica trabajara? Entonces podríamos transformar este mundo, cambiarlo, hacerlo maravilloso. Pero hay que retenerlo hay que semini­zarlo. Cerebrizar el semen y seminizar el cerebro, he ahí la clave. Es posible seminizar el cerebro.

Los grandes músicos de antaño, un Beethoven, por ejemplo, un Mozart, un Chopin, o un Liszt, fueron hombres que tuvieron el cerebro muy seminizado, hombres que le dieron a su cerebro capacidades extraordinarias, que utilizaban el mayor porcentaje de la áreas.

Sin embargo, hoy en día, la cosa es muy diferente; el cerebro humano se ha degenerado demasiado y no nos damos cuenta de ello.

Si estamos en medio de una pachanga, contentos; si estamos de acuerdo con la última “onda”, sí estamos en pleno Rock and Roll, y de pronto alguien quita el disco y pone la Novena Sinfonía de Beethoven, ¿cómo se sentirían ustedes? ¿Están seguros de que continuarían la pachanga? ¿Qué harían ustedes? ¡Claro!, Ustedes no irían a insultar al señor de la casa, naturalmente no; pero muy decentemente se retirarían, ¿verdad? ¿Por qué?

En la edad media, por ejemplo, cuando el cerebro todavía no se había degenerado tanto como ahora, la cosa era distinta: se bailaba al compás del puro ballet, sí, al compás de la música clásica; en plena comida estaban los músicos haciendo vibrar 1as más senti­das sinfonías. De moda estaban Beethoven, Mozart, Chopin, Liszt. ¡Esa era la edad medía, señores!

Pero ahora no estamos en la edad medía. Si ahora nos salen con una música de esas en plena pachanga, sencillamente nos despedimos, y ¡good bye!, Nos vamos, ¡es claro! ¿Por qué? Porque nos aburrimos, y ¿por qué nos aburrimos? Seamos analíticos; aquí estamos para analizar.

Sencillamente porque el cerebro está degenerado. Hay ciertas áreas que ya no pueden apreciar la buena música. ¿Y por qué se ha degenerado el cerebro? Se ha degenerado sencillamente porque nosotros, durante varios siglos hemos estado extrayendo de nuestro organismo la Entidad del Semen. No la hemos extraído únicamente para dar vida a nuevas criaturas, no; la hemos extraído porque nos ha gustado, porque es un gran placer; eso es todo.

Con eso nos hemos dado gusto en la lujuria, en lechos de placer gozando a lo lindo, pero el “paganini” ha sido el cerebro; es decir, él es el que ha tenido que “pagar el pato”. Ahora sucede que muchas áreas no están trabajando.

Es posible sí regenerarlo, pero para regenerarlo hay que transmutar la Entidad del Semen, convertirla en Energía; sólo así podríamos cerebrizar el semen.

Lo que faltaría aquí en esta platica es decir cómo. Yo tendría mucho gusto en explicarles un ARTIFICIO muy singular que los Alquimistas medievales enseñaban a sus discípulos. El ARTIFICIO que voy a enseñarles a ustedes, también lo enseñaron hombres de ciencia moderna, como Brown Sequard en Estados Unidos; lo enseñó el Dr. Krumm Heller, médico-coronel de nuestro ejér­cito glorioso Mexicano; lo enseña tam­bién Jung; Lo enseñan las escuelas Asiá­ticas del Tantrismo Oriental (Tantris­mo Blanco — Nota editorial) no es una cosecha mía particular, yo la he aprendido de todos esos sabios, y a su vez yo se la comunico a ustedes, no como un artículo de fe o como un dogma inquebrantable, no.

Si ustedes quieren aceptarlo, acép­tenlo; si no quieren aceptarlo, no lo acepten. Muchas escuelas lo han aceptado; muchas escuelas lo han rechazado. Cada cual es libre de pensar como quiera; yo únicamente les doy mi modesta opi­nión.

El ARTIFICIO consiste en esto:

¡CONEXIÓN DEL LINGAM-YONI (Lingam ya saben ustedes que es el Phalo; Yoni ya saben que es el Útero, o el sexo femenino, el órgano sexual de la mujer) SIN LA EYACULACIÓN DE LA EN­TIDAD DEL SEMEN!

El Dr. Krumm Heller, daba en latín la fórmula decía:

“Inmissio menbri virilis in vagínam sine ejaculatio seminis”.

Algunos científicos modernos la han aceptado.

La Sociedad Oneida en los Estados Unidos experimentó con esa fórmula. En la Sociedad Oneida, entraron unas 25 parejas, hombres y mujeres, a trabajar con el sexo. Durante cierto tiempo se les ordenaba copular, pero sin la eyaculación de la entidad del semen. Luego se les sometía a estudios clínicos en los Estados Unidos, y logró observarse la seminización completa del cerebro, el aumento de hormonas en la sangre, la mejora completa del organismo, la fortificación de la potencialidad sexual, etc., y muchas enfermedades desaparecieron.

Cuando los científicos resolvían que era necesario crear hijos, daban entonces en la Sociedad Oneida, la libertad para que copularan con eyaculación seminal, y así se obtenía reproducción. Así se hicieron muchos experimentos en la Sociedad Oneida.

En todo caso, lo interesante de este fino Artificio que constituye el Secretum Secretorum de los Alquimistas medievales, consiste en que nunca llegan a degenerarse las glándulas sexuales.

Ustedes saben muy bien que cuando las glándulas sexuales se degeneran, se degenera también la Epífisis, y se degene­ra la Hipófisis, y se degeneran todas las glándulas de secreción interna, todo el sistema nervioso liquido pasa por pro­cesas de degeneración, entonces viene la decrepitud y la muerte.

¿Por qué existe la vejez? Sencilla­mente porque las glándulas sexuales en­tran en decrepitud y al entrar en de­crepitud, entran en decrepitud todas las glándulas endocrinas y entonces se procesa la cuestión aquella de la decrepitud y la vejez.

Pero si hubiera el sistema que permi­tiera que las glándulas sexuales no se de­generaran, no entraran en decrepitud, podría conservarse todo el sistema ner­vioso líquido, en perfecta actividad, y entonces no habría decrepitud ni Ve­jez; Eso es obvio.

Ahora bien, por medio de este fino ARTIFICIO: “CONEXIÓN DEL LIN­GAM-YONI, SIN EYACULACIÓN DEL ENS SEMINIS”, como dicen los médi­cos famosos Krumm Heller y Brown es posible entonces conservar las glándulas sexuales activas durante toda la vida.

Eso significa que un hombre que practicara con tal sistema, llegaría a la edad de noventa y cien años, todavía con capacidad para copular y para gozar libremente del placer sexual, y es un placer legitimo del hombre que no es un pecado, que no un tabú, que no debe ser un motivo de vergüenza o de disimulo, etc., sino, repito, un derecho legitimo del hombre.

Ahora bien, mediante la TRASMUTACIÓN DE LA ENTIDAD DEL SEMEN EN ENERGÍAS, se procesan cambios psicológicos extraordinarios: se desarrolla la glándula pineal.

Esa glándula estuvo activa en otros tiempos, en tiempos antiquísimos de la historia; entonces el ser humano poseía aquel ojo del que nos hablara Homero en su Odisea, el Ojo de los Lacértidos, el ojo que viera en aquel terrible gigante que intentara, pues, devorarlos (a los compañeros de Ulises — Nota editorial)

Ese Ojo de los Lacértidos, no es una mera leyenda sin fundamento alguno.

Mediante la Transmutación Sexual esa glándula se desarrolla, entra en nue­va actividad. Allí está ese ojo que le per­mite a uno percibir el ultra de todas las cosas.

Nuestro mundo no es solamente de tres dimensiones como creen los ignorantes ilustrados; en nuestro mundo existen una Cuarta Vertical; aún más, podemos asegurar con gran énfasis que existe una Quinta Vertical, y una Sexta y una Séptima. Así pues, noso­tros nunca hemos visto nuestro mundo como verdaderamente es, y no lo hemos visto porque nuestros cinco sentidos están degenerados, nuestra glándula pi­neal está atrofiada.

Existen otros sentidos en nosotros que se hallan completamente degenera­dos, y que son de percepción, pero están degenerados. Si los lográramos regenerar podríamos percibir el mundo como es, con sus siete dimensiones.

Así que la cruda realidad de los he­chos es que mediante la Transmutación Sexual, se puede regenerar la pineal y los otros sentidos que se hallan atrofia­dos. Así tendríamos acceso a un mundo de conocimientos extraordinarios, así tendríamos acceso a las dimensiones superiores de la naturaleza y del cosmos, así podríamos ver, oír, tocar y palpar las grandes realidades de la vida y de la muerte; podríamos aprehender, capturar, todos los fenómeno, cósmicos en sí, tal cual son, y no como aparentemente son.

¡Transmutación es la clave!

¡Cambiar el Esperma, modificarlo en Energía, he ahí lo fundamental!

Ha llegado, pues, la hora de compren­der todo esto a fondo, integralmente.

Si un hombre se propusiera cumplir con esta fórmula tan sencilla, con ese Artificio que nos enseñara Brown, que nos enseñara Krumm Heller, que nos enseñaran los Alquimistas Medievales, po­dría decirles a ustedes con gran énfasis y absoluta seguridad, que este hombre á la larga se transformaría en un Súper-Hombre; pero necesitamos continuo la necesidad de cambiar, de convertirnos en algo diferente.

Eso es si no somos reaccionarios, porque al conservador y retardatario no le queda cambiar. Pero cuando uno es revolucionario de verdad, uno quiere ser distinto, uno quiere cambiar funda­mentalmente, transformarse en algo, y tiene que convertirse en un Súper-Hombre, hacer de la doctrina de Nietzche una realidad.

Es posible cambiar mediante la trans­mutación sexual.

La fuerza sexual nos puso sobre el tapete de la existencia y eso no me lo pueden ustedes negar.

Nosotros existimos, vivimos, gracias a que tuvimos un padre, gracias a que tuvimos una madre. En última síntesis, la raíz de nuestra propia vida es la có­pula de un hombre y de una mujer.

Ahora bien, si la fuerza sexual, si la energía del sexo, tuvo poder para ponernos sobre el tapete de la existencia, es obvio que es la única que tiene autori­dad de verdad para transformamos radi­calmente.

En el mundo hay muchas ideolo­gías, en el mundo hay muchas creencias y cada cual es libre de creer en lo que le da la gana, pero la única fuerza que tiene autoridad para transformarnos, es la que nos creó, la que nos puso sobre el tapete de la existencia; me refiero en forma enfática a la Fuerza Sexual.

Aprender a manejar esa energía maravillosa del sexo, significa hacerse amo de la creación. Cuando el Esperma Sagrado se transforma en Energía, se provocan cambios psico-somáticos extra­ordinarios.

Bien sabemos nosotros lo que son esos vasos hormonales de nuestras gó­nadas, cómo trabajan, cómo pasan las hormonas de vaso en vaso, cómo, por último, a lo largo de los cordones esper­máticos llega hasta la próstata. Bien sa­bemos lo valiosa que es la próstata, ahí se producen las más grandes transformaciones de la Entidad del Semen. Y las hormonas, por último, entran en el torrente sanguíneo. La palabra Hormo­na, viene de una raíz griega que significa, “Ansia de ser, fuerza de ser”

Las hormonas han sido estudiadas por nuestros hombres de ciencia, son maravillosas.

Las hormonas sexuales, por ejem­plo, entrando en el torrente sanguíneo, realizan prodigios. Cuando tocan las glándulas endocrinas, sea la Tiroides, sea la Paratiroides, sea a los Riñones suplementarios, o a la Timo, etc., las estimulan, hacen que esos pequeños micro-laboratorios produzcan más hor­monas, y esas hormonas producidas por todas las glándulas en general, enrique­cen el torrente sanguíneo en forma extraordinaria. Entonces desaparecen las dolencias, desaparecen las enfermedades.

Desgraciadamente, hoy por hoy, el Esperma que es preparado por las gónadas, y que luego sube o asciende hasta la Próstata es desgraciadamente despilfarrado y ni siquiera se le deja descomponer a los famosos zoospermos en las hormonas, cuando ya se le envía fuera del organismo, cuando se le arroja. Muchas veces ni siquiera alcanza a ascen­der desde los testículos hasta la próstata la Entidad del Semen, cuando ya es eliminado.

En cuanto a los masturbadores, ¿qué diremos? Bien saben ustedes lo que es el vicio de la masturbación. Cuando alguien se masturba, indubitablemente está cometiendo un crimen contra natu­ra. Después de que se ha eyaculado la Entidad del Semen, queda cierto movimiento peristáltico en el Phalo, y esto lo sabe cualquier hombre. Con tal movimiento, siempre el Phalo recoge del útero de la mujer, la energía que necesita para alimentar el cerebro.

Pero durante la masturbación la cosa es distinta: el Phalo lo único que recoge con su movimiento peristáltico es aire frío que va al cerebro; así se agotan muchas facultades cerebrales.

Innumerables sujetos han ido al ma­nicomio por el vicio de la masturbación. Un cerebro lleno de aire es un cerebro estúpido en un ciento por ciento. Así que condenamos ese vicio totalmente. En síntesis, se transmuta el Esperma Sa­grado en Energía, pero eso solamente es posible durante la cópula. Evitando, pues, a toda costa la eyaculación del Ens Semi­nis. Porque como dijeran los mejores sabios medievales, dentro de él se encuen­tra todo el Ens Virtutis del fuego, es de­cir, la entidad ígnea del fuego.

Enriquecer la sangre con hormonas no me parece un delito. Transmutar el Esperma en Energía, está muy bien documentado por hombres como Sigmund Freud y otros tantos.

Así que lo importante sería apro­vechar toda la potencialidad sexual para seminizar el cerebro y desarrollar la glándula pineal y hasta la Hipófisis y otras. Se conseguiría una transformación orgánica maravillosa.

Lo psico-somático está Íntimamente relacionado con lo sexual. Una Supra­sexualidad implica de hecho también algo Supra-sexual dentro de lo psico­somático. Por eso diría yo a ustedes con entera realidad que Supra-sexuales fueron, por ejemplo, Hombres como un Hermes Trismegisto, o como Quetzalcoatl, o como el Budha, o como Jeshua Ben Pandirá, que no es otra cosa sino el Gran Kabir Jesús. Son seres Supra-sexua­les, y el Supra-sexual es el Súper-Hombre de Nietzche.

Uno puede alcanzar la estatura del Súper-Hombre, entrando en el terreno de la Supra-sexualidad, SABIENDO gozar del Amor, SABIENDO gozar de la mujer, SABIENDO vivir con alegría, o con más emoción y menos razonamientos inúti­les; la emoción es lo que cuenta, eso vale más que todo.

Así, pues, desde un punto de vista revolucionario, nosotros podemos convertirnos en verdaderos Dioses-Hombres sí así lo queremos. Bastaría que regenerá­ramos las áreas del cerebro, que nos pusiéramos a Trabajar a tono, y entonces así haríamos un mundo mejor.

En todo caso, creo, y es indispensa­ble saber, que la clave para la Transmutación significa también la clave para la Re-Generación.

Los sabios de la antigüedad nos hablaron de un FUEGO SOLAR que exis­te siempre en toda materia orgánica e Inorgánica.

Este FUEGO, naturalmente, está encerrado, en cuanto al hombre, EN SU SISTEMA SEMINAL.

No se trata, naturalmente, de un fuego meramente físico; dijéramos, un FUEGO de tipo Supra-dimensional, psi­cológico o metafísico; ES EL FOHAT, que es la palabra que significa FUEGO, de tipo estrictamente psicológico, y que todos lo sentimos durante la cópula.

Puede desenvolverse y desarrollarse, para ascender desde nuestro sistema seminal a lo largo del canal medular espi­nal.

Cuando este FUEGO asciende, des­pierta en nosotros poderes que ignora­mos, poderes extraordinarios de percep­ción, o mejor dijéramos, de extra-per­cepción sensorial; poderes que divinizan, pero hay que despertarlos mediante la Transmutación de la Libido, SABIEN­DO gozar del Amor; y la mujer también puede despertarlos, SABIENDO gozar del varón.

Con ese FUEGO se realizan prodi­gios.
Los orientales lo denominan KUN­DALINI, y es maravilloso.

Nuestros antepasados Mexicanos, le denominaban LA SERPIENTE, porque decían ellos que tiene figura de SER­PIENTE SAGRADA que sube a lo largo del canal medular espinal.

En el oriente se habla de siete Cen­tros que existen en la espina dorsal, siete centros magnéticos que podrían ser perfectamente estudiados con placas muy especiales, y también con agujas imantadas y otros sistemas de investigación.

El primero está en el coxis. Cuando entra en sus funcionalismos nos confiere determinados poderes sobre el elemento Tierra.

El segundo está a La altura de la Próstata, el cual nos confiere poderes sobre los elementos acuosos de nuestro organismo.

El tercero, a la altura del ombligo, el cual despertado, nos permite manejar nuestro temperamento ardiente y hasta actuar sobre el fuego universal.

El cuarto está a la altura del Corazón, y es obvio que nos confiere ciertas facultades extraordinarias, como el de la Telepatía, el de la Intuición y muchos otros.

El quinto está a la altura de la glán­dula Tiroides, que secreta el yodo bioló­gico; nos confiere cierto poder psíquico extraordinario, la llamada Clariaudiencia,  el poder de escuchar los sonidos del ultra.

El sexto, a la altura del entrecejo, que nos da el poder para poder percibir también las dimensiones, superiores de la naturaleza y del cosmos.

Y el séptimo, a la altura de la glán­dula Pineal, que nos da el poder para ver por sí mismos los Misterios de la Vi­da y de la Muerte.

Así pues, esas facultades se hallan latentes en nuestro organismo, y pueden ser despertadas por ese FUEGO extra­ordinario que los Indostaníes llaman KUNDALINI y que sube por el canal me­dular mediante la Transmutación Sexual.

Pero, para llegar a esas alturas, se necesita Trabajar con este SECRETUM SECRETORUM durante TODA LA VIDA.

Quien así proceda, se transformará en SÚPER-HOMBRE, y podrá penetrar en el anfiteatro de la Ciencia Cósmica, podrá adentrarse en la Universidad de la Ciencia Pura y resolver problemas que la Ciencia Oficial todavía no ha sido capaz de resolver.

Hasta aquí mi plática de esta tarde, señores.

*(Conferencia dictada por el Venerable Maestro Samael Aun Weor, en la Facultad de Geología de la Universidad de San Luis Potosí, Estado de San Luis, en la Re­pública de México, el día 19 de Mayo de 1976)
AnteriorSiguiente